ESCRITORAS NICAS BRILLAN EN EEUU

Eva Gasteazoro y María del Carmen Pérez, dos escritoras nicaragüenses, dejaron encantados a los lectores de Nueva York cuando expusieron sus más recientes trabajos literarios en la biblioteca independiente McNally Jackson, una librería que ha abierto sus puertas a los escritores latinos de renombre, así como a los que se están iniciando. En la lectura del más reciente escrito de María del Carmen Pérez, “Una ciudad de estatuas y perros”, la cual contiene una colección de 18 cuentos y es publicada por una editorial chilena, se explicó que la obra está basada en las realidades del migrante, la soledad, la añoranza y los tropiezos culturales que enfrentan cuando llegan a otras tierras en busca de mejores horizontes. El gobierno de Chile reconoció la buena calidad de la obra. Traducción En el caso de Eva Gasteazoro, quien introdujo a su colega y al mismo tiempo sirvió de entrevistadora durante la presentación en la biblioteca McNally Jackson, habló sobre la traducción que hizo al libro “El dialecto olvidado del corazón”, del famoso poeta norteamericano Jack Gilbert, a quien por primera vez se le podrá leer en español. Gasteazoro explicó que hizo la traducción porque el poeta estadounidense la cautivó por la forma en que escribe al amor, a la vida y a la muerte. Estas amantes del arte y las letras, luego de deleitar a los lectores neoyorquinos con sus obras, se confesaron con El Nuevo Diario para explicar cómo la vida las transformó en grandes escritoras nicaragüenses. El proceso María del Carmen Pérez, quien ha residido en Chile por más de 5 años y es originaria de Jinotepe, Carazo, relató que proviene de una familia muy humilde y de pocos recursos. Recuerda que muchos de sus familiares aprendieron a leer y escribir gracias a la alfabetización. Su madre fue la primera persona en su familia en estudiar una carrera técnica. Su padre, quien tiene 66 años, todavía se encuentra estudiando para terminar la secundaria. La Biblia Ella no se explica cómo llegó a la literatura, porque en su familia no hay ninguna conexión con escritores. Dijo que el único libro que tenían en la casa en ese entonces para leer era la Biblia, pero aun así decidió estudiar la carrera de arte y cultura. Lo hizo porque por dentro ella tenía ese amor por las escrituras, según dice. Gracias a que las universidades en los años noventa eran gratuitas en Nicaragua, logró clasificar para estudiar artes y letras. No pudo conseguir trabajo una vez graduada y tuvo que emigrar a Costa Rica en busca de una nueva oportunidad en su vida. La inspiración Estando en ese país, logró escribir su primer libro: “Sin luz artificial”, el cual ganó el premio centroamericano “Rafaela Contreras”, en 2004. Dijo que este premio le motivó a continuar escribiendo, porque vio que tenía “material” para hacerlo. “Mi escritura está inspirada en la carencia, la soledad, la falta de acceso a espacios comunitarios que quedaron en la infancia, en la tierra que lo vio nacer a uno”, explicó. El caso de Gasteazoro Por su parte, Eva Gasteazoro emigró a  Nueva York en 1983, porque su novio de ese entonces le prometió el “cielo y la tierra”. Aunque no pudo obtener ninguna de las dos promesas hechas por su novio, sí pudo quedarse en Estados Unidos gracias a su amor por la danza, que puso en práctica en la gran manzana. Su esfuerzo constante la llevó a presentar al año siguiente de haber llegado a Nueva York su primera obra: ”Como si me desprendiera del día”, enamorando al público neoyorquino con un tipo de danza unipersonal que no lleva música y utilizando solo el lenguaje corporal. Desde ese entonces, recordó, ha presentado su trabajo cultural por varios países del mundo. Viaja todos los años a Nicaragua desde 1989. Su trabajo se ha presentado en el Teatro Nacional Rubén Darío, Teatro Experimental y el Justo Rufino Garay. Se ha encargado de llevar artistas de varios países para que conozcan el mundo artístico de Nicaragua. El giro En 2007 hizo un giro de 180 grados, dejó de producir danza y se lanzó a la escritura. El cambio, bien atinado por cierto, la llevó a traducir uno de los poetas más importantes de los Estados Unidos, Jack Gilbert, a quien nadie ha traducido a otro idioma. Ella tradujo un libro de sus grandes obras: “El dialecto olvidado del corazón”, el cual ya lo presentó en Nicaragua en noviembre de 2014 y fue introducido por su colega, el escritor Sergio Ramírez. Fuente: END

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