OMETEPE, LA PARADISÍACA ISLA QUE QUEDARÁ EN EL CENTRO DEL CANAL DE NICARAGUA

Una comunidad tranquila e isleña de Nicaragua, situada a los pies de uno de los volcanes más activos de Centroamérica, se enfrenta a un futuro incierto. Pero el peligro no viene del riesgo permanente de un desastre geológico, sino de la acción humana. Pero esta isla volcánica situada en medio del Lago Nicaragua se encuentra en el centro de un proyecto de ingeniería controvertido: un canal interoceánico dirigido por China que será más profundo y más largo que el de Panamá. La ruta propuesta, de 278 kilómetros y que conecta el Mar Caribe y el Océano Pacífico, se esculpirá en el Lago Nicaragua y podría causar el desplazamiento de la selva tropical y suponer una amenaza para las comunidades indígenas. El canal también hará transitar a grandes petroleros al lado del edén de Ometepe. Los trabajos del canal comenzaron oficialmente en diciembre de 2014, causando una oleada de protestas de habitantes preocupados por perder sus casas y por el daño que el canal podría causar al medioambiente. La isla, de 267 kilómetros cuadrados y con una población de un poco menos de 30.000 personas, recibe unos 40.000 visitantes al año. El ferry de Ometepe El turismo en Ometepe se ha incrementado conforme se corre la voz sobre sus impresionantes bellezas. En la década de 1980, la sobrepesca y el comercio de alas de tiburón eliminó la población de tiburones, aunque algunos dicen que todavía quedan unos pocos bajo la superficie del agua. Una persona entre barcos pesqueros en una playa de Ometepe Algunos opinan que los habitantes de la isla, muchos de ellos agricultores o pescadores, carecen de las detrezas para hacer otros trabajos cuando la ocurra la transformación de Ometepe por cuenta del canal. El lago Nicaragua tendrá que ser drenado para construir un canal que sea lo suficientemente profundo para los grandes barcos de carga. "Acabará con el lago", opinó Carillo. "Mucha flora y fauna morirá". Los habitantes, muchos de los cuales sobreviven con la agricultura y dependen de la pesca, no tienen las cualificaciones requeridas para el tipo de trabajos que creará el canal, según Carillo. "Algunos no han ido nunca a la escuela, así que para ellos no hay oportunidades", dice. Por otro lado, Nicaragua es uno de los países más pobres del mundo. Las autoridades esperan que el canal cree una inversión de más de un trillón de córdobas nicaragüenses (poco más de un billón de dólares), lo que más que triplicaría el tamaño de la economía actual del país. Todavía hay mucha incertidumbre en la comunidad, opina Molina. El canal podría atraer más turistas, como en Panamá, especialmente ahora que Ometepe tiene una nueva pista de aterrizaje, señala. A Molina le preocupa la sostenibilidad, por el probable aumento de trabajadores que se mudarán a la isla para trabajar en el canal. La isla ya tiene problemas en la actualidad con la eliminación de residuos debido a los turistas que recibe. Otros esperan que la atención sobre la isla crecerá, y con ella la cantidad de estudios ecológicos y biológicos. Grupos medioambientales como Forests of the World han advertido del daño que el canal podría provocar en la biosfera, provocando la destrucción del hábitat, contaminación, la introducción de especies invasoras y el deterioro de las reservas de agua potable y de riego. Molina dice que una ventaja podría ser la cantidad de estudios ecológicos que se llevarían a cabo por primera vez, con los mejores biólogos y entomólogos investigando en Ometepe. "Se recolectarán grandes cantidades de datos y se identificarán cientos de nuevas especies, mucha información biológica que ahora no está disponible". El canal también podría evitar la deforestación, un gran problema en Nicaragua, si consigue sacar a gente de la pobreza. "Pero si el gobierno no mejora la educación de forma histórica, entonces el canal no cumplirá ningún objetivo porque la mayoría de los puestos de trabajo serán para extranjeros", dijo Molina. Han pasado cinco años desde la última erupción del Concepción, y bajo el cielo azul se podían ver las afectaciones y marcas en la fachada casi roja del volcán. Pero 149 años después de la visita de Mark Twain, con esa incertidumbre sobre el futuro de la isla, surge la pregunta si la observación del autor sobre Ometepe –"tan aislada del mundo y sus acontecimientos"- sería tan duradera como lo era ahora la imagen que tiene BBC MUNDO