RÍOS Y LAGOS BAJAN SU CAUDAL POR SEQUÍA

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El año pasado se registró un déficit del 50% en las precipitaciones acuosas, lo cual provocó efectos directos en los volúmenes de agua disponibles en 34 de las principales cuencas y ríos del país, informó Víctor Campos, director del Centro Humboldt. "Ya son tres años consecutivos que estamos en periodo de sequía, el año pasado solo llovió durante 57 días y lo normal es que sean 100, esto significa que fue el año con menos lluvia”, reveló. Según el informe “Crisis Socio-Ambiental de Nicaragua Post Sequía 2016”, presentado la mañana de ayer en el Centro Humboldt no solo las cuencas y los ríos están siendo afectados sino también el lago Cocibolca, con una disminución de un 2% en su nivel de agua, y el lago Xolotlán con un 4%.

Afectaciones

Entre las fuentes hídricas más afectadas se encuentran: el río Coco, embalse Las Canoas, río Escalante, río Grande de Matagalpa, río Malacatoya, río Ochomogo, río San Juan, río Tipitapa, río Viejo, río Tecolostote, laguna de Nejapa y Las Playitas. En septiembre de 2015, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó una agenda 2030 para los Objetivos de Desarrollo Sostenible y mandató que uno de los 17 objetivos estuviese orientado a reafirmar el compromiso de todos los estados a garantizar el derecho humano al agua potable y al saneamiento a través de su gestión sostenible.

Condiciones climáticas

Para Abdel García, técnico especialista en cambio climático del Centro Humboldt, “en los tres últimos años el país ha estado bajo la influencia del fenómeno El Niño y el año anterior su intensidad ha sobrepasado los índices del episodio de referencia presentado en el período 1997-1998”. Agregó que “la situación podrá irse agudizando cada vez que aparezca el fenómeno El Niño de forma recurrente y continua, ya que da un impulso a las conocidas consecuencias del calentamiento global”. El informe también resalta que en 2015 las regiones más afectadas por el déficit de precipitación fueron: Zona Norte Centro, Pacífico Sur y Pacífico Occidente. Desde el año 2013 las precipitaciones tienen una tendencia a reducirse en un 35% —aproximadamente 490 milímetros menos cada año— y durante todos los meses de invierno se presentaron precipitaciones por debajo de los rangos normales.

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