Sociedad Interamericana de Prensa condena acoso y agresiones del gobierno hacia periodistas de Nicaragua

“Un clima de brutal represión gubernamental", dijo Gustavo Mohme presidente de la SIP
EFE

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) reiteró este martes su condena por los ataques a periodistas en Nicaragua, país sumido en una crisis desde abril de este año que hasta la fecha más de 200 muertos.

“Un clima de brutal represión gubernamental que ha cobrado más de 230 vidas y la labor de los periodistas en las calles es cada vez más difícil. Condenamos enérgicamente el acoso, el amedrentamiento y las agresiones contra los periodistas y exigimos al gobierno de Daniel Ortega que cese la represión”, dijo Gustavo Mohme presidente de la SIP.

La SIP detalló que en “los últimos tres meses el diario La Prensa, el canal 100% Noticias y la radioemisora Radio Corporación, con sede en Managua, denunciaron numerosos ataques y atentados contra sus reporteros y corresponsales en todo el país”.

Dos casos en particular denunciados, fueron el ataque a un corresponsal de La Prensa el pasado domingo 24 de junio, quien “fue asediado en su residencia por partidarios del presidente Ortega que le lanzaron piedras y lo amenazaron con machetes, hasta que recibió protección de algunos vecinos”. Así como el de otro periodista, propietario de dos canales de televisión en Matagalpa, quien denunció amenazas contra él y su familia.

Por su parte, Roberto Rock, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa, dijo que “el régimen de Ortega tiene la obligación de garantizar la integridad física de los periodistas nicaragüenses que a diario están arriesgando su vida y la de sus familiares por cumplir con su deber de informar. Para esos periodistas va nuestra solidaridad y apoyo incondicional”.

El diálogo en Nicaragua se reanudó el lunes sin que el gobierno responda aún a la propuesta de adelantar las elecciones. La presión contra Ortega aumentó con el informe que presentó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ante el Consejo Permanente de la OEA, el cual denunció la “represión estatal”.