La crisis en Nicaragua llega al congreso de Estados Unidos

En medio del nuevo recrudecimiento de la violencia en Nicaragua, la peor crisis en décadas en el país centroamericano llegó al Congreso de Estados Unidos, donde varios legisladores expresaron hoy su preocupación y condenaron la actuación del Gobierno de Daniel Ortega contra los manifestantes.

El Subcomité para el Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes aprobó por unanimidad enviar al Comité de Relaciones Exteriores una propuesta de resolución que condena y responsabiliza de la violencia y las muertes de manifestantes al Gobierno de Ortega. 

El texto llama al Gobierno de Estados Unidos a seguir imponiendo sanciones a altos cargos nicaragüenses corruptos y responsables de violaciones de los derechos humanos y urge a la comunidad internacional a apoyar al pueblo nicaragüense. Para ser aprobada, la resolución precisa luz verde en el Comité de Relaciones Exteriores y después, en el pleno de la Cámara de Representantes.

"Durante mucho tiempo, Daniel Ortega y su mujer, Rosario Murillo, han pisoteado las instituciones democráticas de Nicaragua. Su corrupción y codicia por el poder los han enriquecido a expensas de su pueblo", manifestó el presidente del subcomité, el republicano Paul Cook.

"Ortega es el único responsable de la violencia continua y las muertes", dijo por su parte la congresista Ileana Ros-Lehtinen, también republicana.

Ante el subcomité declararon el embajador de Estados Unidos ante la OEA, Carlos Trujillo; que avanzó que busca la aprobación en la organización panamericana de una resolución sobre Nicaragua; el asesor senior del Departamento de Estado en cuestiones de democracia y derechos humanos Michael Kozak y Barbara Feinstein, de la Agencia para el Desarrollo de Estados Unidos (USAID).

Varios congresistas expresaron su preocupación por la compra de tanques y armamento a Rusia que aseguraron que está haciendo el Gobierno de Ortega, así como por la relación del Ejecutivo del ex guerrillero sandinista con China. 

Ros-Lethinen y el demócrata Albio Sires, copatrocinadores de la "Nica Act", volvieron hoy a defender su aprobación.

El proyecto de ley pretende que Estados Unidos vete los préstamos que Nicaragua pida en organismos multilaterales de los que Washington forma parte si no se celebran elecciones "libres, justas y transparentes" y hay cambios en el orden institucional del país centroamericano.

El texto fue aprobado por la Cámara de Representantes en octubre pero debe recibir luz verde en el Senado.

La actual ola de protestas contra el Gobierno de Ortega comenzó por la aprobación por decreto de una reforma de la seguridad social, ya derogada. Pero el malestar con el presidente se remonta a mucho antes.

La oposición denunció fraude en los comicios municipales de 2008 y en los presidenciales de 2011. De los de 2016, en los que fue reelegido con el 72,5 por ciento de los votos, fue excluida la principal alianza opositora y los comicios carecieron de observación independiente.

"Esto no es algo que haya pasado de la noche a la mañana", dijo hoy la congresista Ros-Lethinen.