Gioconda Belli: “Ortega ha escrito una de las páginas más negras de la historia de Nicaragua, estamos asqueados”

En entrevista con Infobae Cultura, la poeta nicaragüense Gioconda Belli habla sobre el oscuro presente de Nicaragua y cuestiona la deriva autoritaria de quien alguna vez fue su compañero de ruta, durante la revolución sandinista.
Gioconda Belli / Foto cortesía

Gioconda Belli es una de las grandes escritoras latinoamericanas y la diversidad de sus intereses actuaron siempre como un regalo para los lectores. La revolucionaria de los 80, feminista desde siempre y abuela de 5 nietos vive con desencanto e indignación la deriva autoritaria a la que se volcó irremediablemente quien alguna vez fue su compañero de ruta, Daniel Ortega.

Este es un extracto de la entrevista a Infobae:

— Las noticias que llegan de su país son alarmantes, por eso lo primero que quiero preguntarle es: ¿cómo es hoy la vida cotidiana en Managua?

— Vivimos en una especie de estado de sitio. No podemos salir, no es seguro salir después de las 5 de la tarde porque ya andan los paramilitares por las calles. Y bueno, la Policía está dedicada a la represión, no está protegiendo a la población sino todo lo contrario. Entonces es peligroso salir en la noche, hay maleantes, hay… Pero sobre todo les tenemos miedo a los paramilitares y a la Policía, que es algo que no habíamos vivido desde el tiempo de Somoza.

— ¿Hay miedo en la población?

— Más que miedo, lo que hay es asombro y asco por lo que ha estado haciendo Ortega. Y repudio profundo: realmente la gente ha perdido el miedo, hemos salido en enormes marchas donde han disparado, han matado gente durante las marchas, pero la gente sigue saliendo. Anoche tomaron la Universidad Nacional Autónoma del país (N. de la R.: la entrevista fue realizada días atrás), que nada de autónoma le han dejado, y fue un horrible asedio con paramilitares armados con todo tipo de armas de guerra contra unos muchachitos desarmados que solo tenían morteros, que son como unos cohetes que disparan en tubos de metal pero que hacen más ruido que otra cosa. Y fue horroroso. Y la gente salió en caravana como a las 12 de la noche a acompañar a los muchachos para que no los mataran, pero aun así no dejaron entrar a las ambulancias: murieron dos porque no dejaron entrar a las ambulancias. Tuvo que intervenir el nuncio, la Conferencia Episcopal, las organizaciones internacionales, los embajadores, para que los dejaran salir. Estamos viviendo días terribles. Y esa gente que lo apoya, realmente lo apoya por prebendas. Él desarrolló un clientelismo tremendo con el dinero de Venezuela. Y hay gente que todavía lo apoya pero, como digo, es muy poca. Fue a Masaya a conmemorar un día famoso en el calendario sandinista que es el Día del Repliegue Táctico a Masaya que hubo en el 79 y la gente le cerró las puertas, tuvo que ir a hacer su discurso a la central de Policía.

Esa gente que lo apoya, realmente lo apoya por prebendas. Él desarrolló un clientelismo tremendo con el dinero de Venezuela.

— ¿Cuál estima que es la base real de apoyo al presidente Ortega?

— A Ortega lo apoya una pequeña parte de la población, realmente. Él siempre ha tenido entre el 30, 35 por ciento de apoyo, pero yo diría que eso se ha caído como al 20 porque mucha gente que creía en él porque venía del sandinismo se ha desilusionado y repudia lo que está haciendo. Él ha sido lo peor que le podía haber pasado al sandinismo. Realmente lo ha ensuciado, lo ha contaminado y ha escrito una de las páginas más negras en la historia no solo del sandinismo sino de Nicaragua. Y los ciudadanos estamos dolidos, totalmente asqueados.

—¿Cuál es el lugar de los jóvenes en este momento?

— En esta etapa de mi vida, en este filo de la navaja entre la desesperación y la esperanza -porque aquí se han dado momentos de dolor tremendo-, aquí ahorita que estoy haciendo esta entrevista, más de 300 personas han muerto. Y quisiera ver que lleguemos a una situación donde se acabe el autoritarismo, donde realmente podamos empezar a construir un proceso democrático con la gente joven de este país, que es extraordinaria. Me daría una gran satisfacción ver que la revolución sí dejó un trazo brillante en este país. Porque Daniel Ortega ha oscurecido el legado de la revolución y lo que lo salva son estos jóvenes, con este espíritu inclaudicable, este espíritu que tiene estas ansias de libertad y de democracia y que nos van a dar muchas lecciones, creo yo, a los que fuimos revolucionarios en los 80. La Revolución de las mujeres

—¿Qué significa Nicaragua para usted?

—Nicaragua sigue siendo el amor de mi vida. El reto es ahora estar aquí, en una situación en la que todo se puso patas arriba y desde el 18 de abril estamos sufriendo una represión peor, creo yo, que la de Somoza. Con una pareja como Daniel Ortega y Rosario Murillo, desenfrenada y un poco psicópata, que han reprimido a su propio pueblo, que no quieren aceptar que hay un gran descontento y están acusando a todos los que estamos en contra de ellos de terroristas, de que estamos haciendo un golpe de Estado cuando esta ha sido realmente una explosión social extraordinaria con unos rasgos maravillosos de autoconvocatoria. Aquí no hay líderes, están participando tantos sectores del pueblo… Esto, ahorita, es mi gran reto, vamos a ver qué pasa.

Estamos sufriendo una represión peor, creo yo, que la de Somoza. Con una pareja como Daniel Ortega y Rosario Murillo, desenfrenada y un poco psicópata, que han reprimido a su propio pueblo

— ¿Se arrepiente de algún modo de haber participado de la Revolución Sandinista?

— No me arrepiento para nada de haber participado en la lucha contra la dictadura somocista. El sandinismo fue un ideal hermoso, fue una bandera bajo la cual nos cobijamos para tratar de hacer un país mejor, para derrocar a esa dictadura. Pero la bandera no era lo más importante, lo más importante era el objetivo. Y cuando esa bandera dejó de representar ese objetivo y se convirtió en un partido que se desvió totalmente de los ideales que teníamos, al punto de que ha engendrado una dictadura, otra dictadura en Nicaragua, para mí ese símbolo se ha pervertido, desgraciadamente. Entonces nos quedan los recuerdos, lo mucho que valió lo que hicimos. Yo creo que fue muy importante para Nicaragua. Para mí fue importante participar de un movimiento que cambiaría esa situación de hipocresía, de conservadurismo y de injusticia que había en Nicaragua, que fue la dictadura somocista. Eso también me hizo crecer mucho, me hizo formarme como persona y me hizo darme cuenta de cuánto se puede hacer cuando uno sueña grandes sueños. No todos los sueños se cumplen pero en este caso yo sí vi mis sueños cumplidos cuando se hizo la revolución de 1979. Esto que está pasando actualmente, esta rebelión de la gente tiene que ver con ese legado del sandinismo. Así que no, no me arrepiento para nada.

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