Corresponsal alemana agredida y asaltada por tomatierras armados

Le robaron su cámara, grabadora, celular, libreta, y tarjeta de crédito, y cargaron en esta dos mil dólares en combustible en una gasolinera Petronic
Cortesía/Confidencial

La periodista alemana Sandra Weiss fue retenida y asaltada por tomatierras armados el diez de agosto, cuando realizaba su labor de reportería en el proyecto “Chinandega Maracuyá Company (Chimaco)”, propiedad de una empresa suiza y del Grupo Coen, ubicado cerca del kilómetro 125 en Chinandega.

Weiss es una veterana periodista basada en México, corresponsal de diversos medios alemanes y suizos, y cubría la toma del proyecto Chimaco para el periódico Neue Zürcher Zeitung (Nuevo Periódico de Zurich) de Suiza.

A la periodista la acompañaba únicamente un taxista a quien contrató en Managua. “Entramos por una brecha y de repente escuchamos un disparo, y salen cuatro encapuchados, luego se suman otros, con pistola nueve milímetros, con escopeta, gritándonos que no nos acerquemos, insultándonos”, describió Weiss.

Los tomatierras le preguntaron qué hacía en Chimaco y luego se sumó a la detención una mujer que les ordenó que se bajaran del carro. La mujer, a quien la periodista identifica como la cabecilla de sus atracadores, hablaba constantemente por celular.

“Se escucha que a la mujer le están dando órdenes, que nos bajemos del carro, que saquemos todas las cosas… tuve que vaciar mi bolso en el piso: la cámara, la grabadora, lápiz, todo lo que tenía, las notas; después tuvimos que poner las manos en la cabeza, y nos revisan los bolsillos, nos tienen apuntados todo el tiempo con pistolas, nos gritan, nos interrogan, nos tienen ahí un buen rato”, narró Weiss vía Skype al programa Esta Semana luego de abandonar Nicaragua.

“Inmediatamente yo salgo del carro y les digo: soy periodista de Suiza, quiero saber qué pasa con terrenos que son de inversores suizos, por qué los están tomando, podemos hablar con tu jefe”, narró Weiss. Los tomatierras le ordenaron a la reportera que se callara. No le dieron explicaciones y estuvo junto al conductor del taxi apuntada con pistolas. La retención duró alrededor de una hora.

“Los jóvenes que nos atacaron, nos insultaban; no era gente así, muy formada. La señora sí, nos tranquilizó, me dijo, incluso, ‘yo te puedo revisar porque yo soy mujer’, así como que siguiendo cierto protocolo”, relató Weiss.

“Ella me hizo poner las manos en la cabeza, nos toma las fotos por celular, a mí me parecía que era alguien formado para este tipo de cosas, tal vez una policía, no sé; pero las órdenes siempre venían desde el celular, desde arriba, de algún jefe que no sé quién era”, agregó la reportera.

Hora y media después, los tomatierras dejaron ir a Weiss y al conductor. Al taxista le devolvieron sus pertenencias no así a la reportera. Según su relato, los tomatierras le dijeron que no le regresaban sus objetos por “golpista”.

Dos mil dólares en combustible en Petronic

“No me devolvieron absolutamente nada, se quedaron con todo, se quedaron también con mi tarjeta de crédito”, dijo Weiss. Cuando la periodista regresó a Managua, canceló sus tarjetas de crédito, pero en ese lapso de tiempo los agresores ya había cargados dos mil dólares en concepto de combustible en la Petronic de Chinandega, la cadena de gasolineras propiedad de DNP Petronic y asociada al entorno presidencial.

“Cargaron toda una flota de carros, porque si no, no es posible gastarse dos mil dólares en pocas horas”, denunció la periodista. “Si habrían sido ciudadanos normales, criminales, pues, no cargan una flota de carros con gasolina, si no, hacen otra cosa con la tarjeta, o sea, ahí hay claramente una complicidad con el Estado, porque además lo cargan en la gasolinera del Estado, y en cualquier país normal si tú cargas para dos mil dólares, el que te vende te pide una identificación, y más si lo compras con una tarjeta extranjera, en ese caso no ocurrió, o sea significa claramente que ahí había complicidad”, cuestionó.

Weiss denunció el ataque ante la embajada de Alemania en Managua y ante diversos organismos de derechos humanos nacionales e internacionales. Pero en vez de salir de inmediato de Nicaragua, decidió quedarse para completar su labor de reportería. “Quise terminar mi trabajo, y estuve consultando con varias personas y consideramos que podía seguir haciendo el trabajo teniendo mucho cuidado”, precisó. Su reportaje se publicó este domingo en el NZZ de Suiza.

Por  Wilfredo Miranda Aburto