Elsa Valle: “No he vendido a nadie”

Eran las 3:00 de la madruga de este jueves 27 de septiembre cuando Elsa Valle se levantó de la plancheta, donde dormía en la cárcel, para llorar “inmensamente”. No lloraba por tristeza, lloraba de alegría, o al menos, sentir en su corazón que una buena noticia estaba por llegar.

“No sabía que iba a salir, pero sabía que hoy había una buena noticia”, dijo la joven de 19 años, quien expresó que las autoridades de la cárcel "La Esperanza" le dieron la noticia de su liberación media hora antes de que saliera.

“Alistá tus cosas”, le dijo una oficial. A lo que ella contestó: “Para qué me voy a alistar si no sé dónde me van a llevar”. “Te vas libre”, le informó la policía.

Afuera de las instalaciones de “La Esperanza” le esperaba su mamá y los medios de comunicación.

La joven, capturada el pasado 14 de julio, estaba esperanzada en Dios y sabía que tarde o temprano sus súplicas tendrían respuestas: “Agradezco al padre celestial por responder a mis súplicas”.

“He llegado a comprender que todo tiene su propósito”, enfatizó Elsa, una joven creyente de Dios.

El caso de Elsa conmocionó causó revuelo no solo por su captura, sino por el actuar de su padre, Carlos Valle, quien no se perdía cada marcha para salir, con un cartel de la foto de su hija, y exigir por la liberación de su hija. Ahora, él también es un preso político -acusado de terrorismo- más que se une a la lista de más de 300 privados de libertad, según datos de organismo de derechos humanos.

Carlos Valle no se perdía ni una marcha azul y blanco hasta el 15 de septiembre, día que fue detenido ilegalmente por policías sandinista.

“Me hubiera gustado salir y abrazarlo”, dijo entre lágrimas Elsa.

Recibir la noticia, desde la cárcel, de que su padre había caído preso, le rompió el corazón. Los recuerdos se le vinieron a la mente y la llevaron a un momento donde se disgustó con su papá: “Le llegué a decir que lo odiaba”.

Dentro de la cárcel, las oficiales llegaron a burlarse de Carlos Valle y de ser un blanco de amenazas en contra de Elsa. “Esto fue como una prueba para fortalecerme y conocer más de Dios”.

Ahora, que ella está libre y su padre privado de libertad dice que no se cansará de alzar su voz por él y los presos políticos: “Voy a seguir en las marchas por mi padre. Nadie va a callar mi boca”.

Elsa Valle junto a sus familiares. Foto/Leticia Gaitán

Desmiente rumores

La liberación de Elsa Valle no ha pasado desapercibida, y ante la resolución que indica que fue liberada por “haber colaborado con las instituciones de investigación policial", las interrogantes han surgido si ella delató a sus compañeros.

“Yo no he vendido a nadie. Jamás voy a traicionar o vender a mis mejores amigos”. Parte de sus amistades aún se encuentran en la cárcel “La Esperanza” y “La Modelo”.

Contrario a lo que las personas puedan decir o especular sobre su liberación, ella lo atribuye a un “milagro”. “Solo sé que salí libre por la gracia de Dios”, enfatizó.

Para Elsa, haber pasado más de dos meses encarcelada solo la hizo más fuerte ante la represión que ejerce el gobierno de Daniel Ortega. “Ya no tengo temor. Ahí (en la cárcel) se pierde el miedo. Me pueden encerrar mil veces más pero no me quedaré callada. No tengo miedo porque Dios está conmigo”.

De ahora en adelante la tarea de Elsa será andar en la calle exigiendo liberación de los presos políticos, justicia, democracia, y claro, la salida del poder de Daniel Ortega.

“Saldré a la marcha a como mi padre lo hacía por mí. Seguiré luchando hasta que Nicaragua sea liberada”.

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