Represión en marchas solo muestra "desesperación orteguista", dice Dora Téllez

Los arrestos en Nicaragua a las personas que protestan contra el gobierno de Daniel Ortega muestran “la desesperación orteguista”, en su momento de menor popularidad, afirmó el domingo la ex guerrillera y ex ministra de Salud, Dora María Téllez.

“Sigue la desesperación orteguista por parar la movilización cívica. Hoy (ayer domingo), antimotines de la policía orteguista atacaron de manera violenta el plantón azul y blanco que se realizaba”, dijo Téllez en sus redes sociales, al denunciar el secuestro de al menos cuatro manifestantes en el municipio de Telica.

Antes de dicho ataque, los manifestantes autoconvocados de Nicaragua habían denunciado más de 20 capturas en las ciudades de Managua y Estelí, así como agresiones en Jinotega, en las últimas 24 horas, perpetrados por policías y paramilitares.

Incidentes como estos han reducido la popularidad de Ortega a cerca del 30 por ciento, similar a los niveles que tenía tras las elecciones de 1990, que perdió.

Entre las personas capturadas destacó Miriam Socorro Matus, conocida como “La Coquito”,una anciana de casi 80 años de edad, que en julio pasado pidió al gobierno el cese de las muertes en las protestas de Nicaragua.

“La cobardía desesperada de la familia Ortega Murillo a la vista con el secuestro de doña Coquito”, se quejó Téllez, hoy disidente del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

“La Coquito” fue llevada esta mañana a la cárcel de El Chipote, pero fue liberada horas después, según confirmó ella misma, quien volvió a pedir al gobierno el cese de la represión, esta vez entre lágrimas.

El viernes pasado la Policía local calificó de “ilegales” las manifestaciones contra Ortega, lo que fue criticado por organismos defensores de derechos humanos, que recordaron que la Constitución de Nicaragua establece que las protestas son legítimas y no necesitan permiso de las autoridades.

Dichas organizaciones, al igual que Téllez, califican los arrestos de manifestantes como “secuestros” y a los detenidos como “presos políticos”, ya que son llevados a la cárcel sin haber cometido delitos ni tener deudas judiciales.