AMLO podría tomar distancia sobre crisis en Nicaragua

El nuevo gobierno de México, a cargo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), promete
“acabar con la corrupción y la impunidad” de su país, no reprimir a su pueblo y tampoco encubrir violaciones a los derechos humanos, en contraste con el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, quienes se han encargado de que Nicaragua sufra una de las peores represión de las últimas décadas.

Sin embargo, para los exembajadores Bosco Matamoros y José Luis Velásquez, la política que venía mostrando México con Nicaragua podría cambiar y retraerse ante la crisis que viven los nicaragüenses, ante la postura de no injerencia de AMLO.

“La política de México no va ser fácil… va haber una tendencia en el cambio de la política mexicana  a una menor beligerancia de México en la OEA”, dijo Velásquez, exembajador de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA).

México ha sido crítico con la situación y actuar del dictador Daniel Ortega, y ha mostrado su respaldo al pueblo nicaragüense. Además de pertenecer al Grupo de Trabajo de la OEA, que tiene como fin contribuir a la búsqueda de soluciones pacíficas y sostenibles a la situación que vive Nicaragua.

Velásquez agregó que se puede esperar “una retracción de México en el grupo de apoyo a Nicaragua en la OEA y mantener una postura de mayor distancia”.

 El chileno Raúl Sohr, analista internacional, dijo en entrevista al medio El Siglo, que Obrador se mantendrá “distante” de la región, y enfocado en los cambios de su país, pero si ha de preocuparse “será de Centroamérica, con peligros reales”.

Por su parte, Bosco Matamoros dijo que México podía ser un “puente” para acercar posiciones entre los países miembros de la OEA con la postura de Nicaragua. “Me llama la atención de que México quizá no va a ser el más activo del grupo (de la OEA), pero podría jugar un papel importante de puente, para acercar posiciones entre la postura de Nicaragua y los que están exigiendo en el marco de la OEA”.

La victoria de López Obrador es para muchos analistas como un renacer de la “izquierda latinoamericana”.