Sociedad civil denuncia tratos inhumanos por la dictadura sandinista en el Día Internacional de Derechos Humanos

En conmemoración de los 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, organismos nicaragüenses se dieron cita en un hotel capitalino para exponer la vulnerable situación que vive Nicaragua, a casi ocho meses de que estallara la crisis sociopolítica, en la peor represión que sufre el país en las últimas décadas, liderada por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

“Estamos en una situación verdaderamente grave, porque, las bestias cuando agonizan son más peligrosas”, dijo Vilma Núñez, presidenta de la Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), en referencia al gobierno sandinista.

“Nosotros pedimos castigo y justicia, y sabemos que si seguimos luchando en resistencia cívica llegará justicia”.

El Cenidh presentó el informe “Graves violaciones de  Derechos Humanos por el Estado de Nicaragua”, donde señala que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo practica una "sistemática transgresión a la integridad y tratos crueles e inhumanos" contra los manifestantes, que han incluido "violaciones sexuales" bajo amenazas de matar a las madres de las mujeres.

Asimismo señaló que al menos 322 personas han muerto desde el estallido social del 18 de abril pasado, y unas 3.000 fueron capturadas por policías, parapolicías, o fuerzas de choque oficialistas, de las que 616 continúan en prisión. "Todas estas muertes se dieron en el contexto de la represión y la violencia estatal, la mayoría de víctimas presentaban impacto de bala en la cabeza, cuello, pecho y abdomen".

Representantes de derechos humanos así como la sociedad civil se reunieron para conmemorar el Día de los Derechos Humanos.

Según la organización, el Gobierno de Ortega desconoce "de forma sistemática principios básicos, como el de la supremacía de la Constitución de la República, el de la separación de poderes y el de la inviolabilidad de los Derechos Humanos, entre otros".

“No nos callarán, no nos detendrán, pase lo que pase resistiremos y combatiremos cualquier intento por destruir la lucha de los derechos humanos”.

"El Estado de Nicaragua violentó los Derechos Humanos fundamentales, como es el derecho a la vida, a la integridad física y psicológica, ejerciendo violencia sin parangón en la historia del País, ante el ejercicio legítimo de la protesta social, con resultados nefastos que han causado mucho dolor y luto en las familias nicaragüenses", agregó.

La activista de los derechos humanos y presidenta del Cenidh, Vilma Núñez, reclamó "justicia para nuestros muertos y castigo para sus asesinos", así como "libertad para nuestros presos políticos", además de reiterar el compromiso de lograr que "los desplazados vuelvan a sus hogares".

Por su parte, Denis Darce, de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), resaltó el “ensañamiento” hacia los presos políticos. “En las cárceles hay un trato inhumano, pero con los presos políticos se han ensañado y han aplicado una serie de medidas y reglamentos que no están en el sistema penitenciario”.

"La democracia se empieza a construir derribando a esta dictadura", resaltó Núñez, quien dijo aspirar a "construir un país seguro, sin odio y sin miedo, donde podamos decir con propiedad, que Nicaragua es verdaderamente libre".