Los enterrados ya son ellos

En ocasión del día de los muertos nos reunimos en desafío a los atentados criminales contra nuestras libertades públicas. Según informes de DD. HH., Ortega y Murillo encabezan la lista de los quince dictadores más sanguinarios. A la par de esa matanza física desatada en abril del 2018 que los coloca en el sitio de la ignominia, han querido matar a Nicaragua entera políticamente.

Han usado cárceles, torturas, exilios, conscaciones, cierre a medios, reparos scales a empresarios, toma de tierras, exilio forzado, intimidaciones y diversos atentados contra el ejercicio político ciudadano que reclama cívicamente elecciones libres, justicia y democracia. Con lo que no contaban es que a lo largo del sufrimiento ha habido heroísmo y donde hay un pueblo heroico siempre hay esperanzas.

Las sentencias de muerte civil han tenido respuesta en la unidad nacional con que celebramos la fuerza moral y dignidad con que salieron nuestros presos políticos sometidos a torturas infrahumanas propias de las terribles dictaduras militares de los sesenta y setenta. El ejemplo de integridad y valentía con que volvieron a la lucha política los exprisioneros conrma que el ejercicio de la libertad política es inmortal, propio de la naturaleza humana, aunque quieran matarla.

Y es que, al hablar de monstruos y muertes políticas, el dramaturgo Juan Luis Alarcón desde el Siglo XVII advirtió a dictadores de todos los tiempos: “Los muertos que vos matáis, gozan de cabal salud”. Todas las organizaciones de la sociedad civil, partidos políticos, periodistas, ciudadanos autoconvocados, estudiantes, campesinos, civiles y empresarios, que Ortega y Murillo han querido eliminar siguen tan vivos y en pie de lucha como el día en que decretaron su ejecución política.

Y esto es así porque como dicen los obispos en su propuesta de mayo: “La libertad y la dignidad del ser humano es antes incluso que el Estado y estamos obligados a defenderla porque no nacimos con espíritu de esclavo. Las libertades públicas no admiten plazos, ni condiciones, ni excusas burocráticas. Tenemos iguales derecho al amparo de la Constitución Política, las leyes y los tratados internacionales”.

Hoy Día de los Muertos frente a un sistema de más represión, ausencia de diálogo y secuestro de lo público honramos el sacricio de nuestros mártires de abril armando nuestro compromiso con los principios y valores que propusieron los obispos como guía de todo esfuerzo de unidad nacional, para que nunca más corra sangre inocente y vivamos para siempre con libertades públicas y políticas en la siguiente Nicaragua:

1. Una Nicaragua con visión unitaria de cambio que conduzca a una transformación cualitativa con paz integral.

2. Donde se asuma la centralidad de la persona humana y su dignidad como hijos de Dios, sin represión en libertad y conanza.

3. Donde respetemos y fortalezcamos la democracia y su institucionalidad basada en principios éticos, al servicio del bien común.

4. Donde se ejerza sin restricciones la Libertad de Expresión.

5. Donde la Paz sea fruto de la Justicia, el amor y la verdad.

Rearmamos esta propuesta de la Conferencia Episcopal teniendo presente la vida de los 328 asesinados, víctimas inocentes del ejercicio político de su libertad. Siguen vivos en nuestra memoria como el día en que los mataron y a como están en el Museo de la Impunidad alojado en la UCA, reclamando al igual que mi padre asesinado en otra dictadura, una República con libertades públicas en plena libertad para nunca más repetición de tanto dolor y sufrimiento.

Por ahora, en este tipo de matanza política los únicos muertos políticos ya son Ortega y Murillo quienes sellaron su destino con la sangre de más de trescientos patriotas y hoy agonizan en la fantasía de la represión sangrienta, presos en su cementerio familiar: El Carmen, abarrotado con lápidas de instituciones destruidas por el poder absoluto donde los enterrados ya son ellos.