Exiliados en Costa Rica repudian asedio a la parroquia San Miguel y piden libertad por los secuestrados.

El plantón se desarrolló en la sede de la embajada de Nicaragua en San José, Costa Rica y es en solidaridad con las madres de los presos políticos que mantienen una huelga de hambre y por las personas apresadas la noche de este jueves cuando se acercaron a la parroquia San Miguel de Masaya a llevarles agua después que la dictadura ordeno cortarles el agua potable y la energía eléctrica.

“Vivimos es un país donde estamos secuestrados por unos asesinos y hoy desde esta embajada nos solidarizamos con las madres que mantienen una huelga de hambre por ver a sus hijos libres y mandamos nuestra solidaridad con los 13 nicaragüenses que se encuentran secuestrados por llevar agua” dijo la activista Mónica López

Por su parte uno de los jóvenes que pertenece al movimiento campesino manifestó que “no es posible que la dictadura continúe asediando y asesinando y no es posible que la comunidad internacional este con flojera porque en Nicaragua nada esta normal, porque continúan violentándose los derechos humanos de los nicaragüenses”

 “Es insólito y absurdo el estado en que se encuentra Nicaragua, estamos como rehenes y no es posible que estemos con su foto y carteles nuevamente pidiendo libertad” dijo la líder estudiantil Madeleine Caracas en alusión a la recaptura de Amaya Copen quien estuvo secuestrada casi un año en la cárcel la esperanza.

El colectivo de derechos humanos Nicaragua nunca más repudio este hecho y condeno las amenazas de Juan Carlos Ortega “no es posible que Los hijos de la dictadura receten plomo y balas al pueblo de Nicaragua” dijo Gonzalo Carrión coordinador de este organismo de derechos humanos en el exilio.