Indígenas reforestarán y protegerán zonas despaladas por la tala de sus bosques

Muchas comunidades lucen como desiertos y sus habitantes enfrentan la falta de agua

Acabar con cuatro años de tala de bosques de pino e impulsar la siembra de más de 100 mil árboles de madera preciosa, es la ardua labor que realizaran en el 2020 los líderes de las 27 comunidades indígenas del municipio de San José de Cusmapa, en Madriz, zona afectada por el despale indiscriminado.

La siembra de los árboles se realizaría con el apoyo de organismos y gobiernos extranjeros, y busca parar el despale que desde hace cuatro años arrasó con extensos bosques de pinos frondosos y en regeneración, como también causó que varias especies de animales silvestres se extinguieran del lugar y muchos ríos desaparecieran. Otro problema que ha dejado la tala de bosques ha sido el cambio del clima, generándose fuertes calores en una zona que años atrás era envidiable por su frescura y su constante manto de neblina y ligeras brizas.

En octubre del 2015, funcionarios del MARENA (Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales) y del INAFOR (Instituto Nacional Agro Forestal) de Madriz, por orientaciones del gobierno central, autorizaron el inicio de la extracción de árboles de pino de unas 12 comunidades, las que se ha extendido al resto de ese municipio indígena, y que contó en ese momento con la complicidad de la entonces alcaldesa orteguista María Elena Díaz Vásquez, quien para esa fecha representaba a los pueblos indígenas de San José de Cusmapa.    

El argumento de los funcionarios públicos del MARENA y del INAFOR era que se estaba autorizando un plan de manejo en esa zona para combatir el gorgojo descortezador, pero en muchas de las zonas los arboles tumbados estaban en proceso de regeneración y otros no presentaban afectaciones de esa plaga.   

Por lo que los nuevos dirigentes de los Pueblos Originarios de Cusmapa han determinado no permitir más despale ni la salida de madera de las comunidades de ese municipio indígena, “Ahora nuestros nuevos dirigentes trabajan con nosotros para que el próximo año le pongamos fin al despale que todavía se sigue en Cusmapa, y para reforestar con más de 100 mil árboles de madera preciosa las zonas afectadas por la tala de nuestros bosques”, expuso Abner José Martínez López, de la comunidad de El Ángel Uno. 

Luis Miguel Gadea, miembro del nuevo gobierno indígena de Cusmapa, explicó que la siembra, el próximo año, de más de 100 mil árboles tiene como objetivo recuperar los bosques que fueron despalados por la salida diaria de unos 12 pesados camiones cargados de tucas con rumbo a los aserríos de las ciudades de Somoto, Estelí y Ocotal, “estamos por la recuperación y conservación de las fuentes de agua y que Cusmapa vuelva a tener el clima agradable que tuvo hace varios años”, dijo.

Explicó que en las partes altas sembraran pinos y en las partes bajas caoba, cedro, pochote y cítricos para beneficiar a los pobladores de las comunidades afectadas por el despale. “Para el año venidero 2020 tenemos la implementación de un vivero forestal diversificado con ayuda de la Unión Europea y en el CONICEFV. Especialmente para darle un mejor manejo a nuestros bosques que aún quedan y para seguir en la lucha de la recuperación de la masa boscosa de nuestro territorio”, expuso Gadea.   

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“De los Pueblos Originarios, porque los únicos que están facultados para entregar tierras y emitir títulos son los miembros del Consejo de Ancianos del municipio de San José de Cusmapa”, manifestó Luis Manuel Gadea, dirigente de la directiva indígena de esta localidad, donde ni las autoridades orteguistas de la comuna, funcionarios del gobierno y dirigentes sandinistas han contado con el aval indígena para entregar lotes y dar títulos.

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