Amaya Coppens recibe el premio “Mujeres coraje” en Estados Unidos

Amaya Coppens, una líder estudiantil en Nicaragua, recibió el premio “Mujeres coraje” que Estados Unidos otorga anualmente para reconocer liderazgos excepcionales en todo el mundo.

La belga-nicaragüense Coppens, es una de las líderes del Movimiento Estudiantil del 19 de abril en Nicaragua, fue destacada por el Departamento de Estado por su participación en numerosas protestas contra el régimen de Daniel Ortega “y las tácticas violentas y represivas desplegadas por sus fuerzas de seguridad”.

Coppens fue detenida en septiembre de 2018 por la policía nicaragüense y liberada en junio pasado, pero el 14 de noviembre volvió a ser encarcelada al intentar llevar agua a las madres de opositores presos que estaban en huelga de hambre. El 30 de diciembre de 2019 salió en libertad junto a otros detenidos.

“Tuvo la oportunidad de repatriarse a Bélgica durante su primer cautiverio, pero se negó”, señaló el Departamento de Estado de Estados Unidos.

El Premio Anual Internacional a las Mujeres de Coraje (IWOC), por su sigla en inglés) reconoce a las mujeres “que han demostrado un coraje y liderazgo excepcionales en la defensa de la paz, la justicia, los derechos humanos, la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, a menudo con un gran riesgo personal y sacrificio”.

Las premiadas fueron elegidas entre las nominadas por las delegaciones diplomáticas estadounidenses.

Además de Galarza y Coppens, las “Mujeres coraje” de este año son Ximena Galarza (Bolivia),  Zarifa Ghafari (Afganistán), Lucy Kocharyan (Armenia), Shahla Humbatova (Azerbaiyán), Claire Ouedraogo (Burkina Faso), Sayragul Sauytbay (Kazajstán), Susanna Liew (Malasia), Jalila Haider (Pakistán), Amina Khoulani (Siria), Yasmin al Qadhi (Yemen) y Rita Nyampinga (Zimbabue).

Después de recibir el premio, las 12 premiadas viajarán por varias ciudades estadounidenses en el marco del Programa de Liderazgo para Visitantes Internacionales (IVLP), antes de reunirse en Los Ángeles el 16 de marzo para regresar a sus países.

Estados Unidos acusa al régimen de Ortega de abusos en la contención de masivas protestas de abril de 2018, cuya represión dejó al menos 328 muertos, cientos de encarcelados y 96.000 exiliados, según grupos humanitarios.

Washington ha impuesto sanciones a varios funcionarios nicaragüenses y familiares de Ortega por violaciones a los derechos humanos y corrupción, y promueve la realización de elecciones anticipadas “libres y transparentes”.

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