DW: Nicaragua ante el coronavirus: "el escenario puede ser aterrador"

A diferencia del resto de Centroamérica, el Gobierno de Nicaragua no ha decretado alertas y dejó claro que “no ha establecido ni establecerá ningún tipo de cuarentena” para frenar la pandemia.

Las autoridades de Salud de Nicaragua no han divulgado hasta este sábado (14.03.2020) ningún caso sospechoso de coronavirus, pero en medio de rumores y compras de pánico de mascarillas, alcohol en gel y jabón líquido, los médicos advierten que el país no está preparado para enfrentar al COVID-19 y que el futuro a corto plazo puede ser "aterrador”.

"Aquí no hay logística, infraestructura ni personal bien entrenado para atender una epidemia del nuevo coronavirus. Y sumado a eso, la población está desinformada”, asegura a DW Enrique Medina, médico pediatra, endocrinólogo y especialista en diabetes.

A Medina, presidente de la Fundación Nicaragüense para la Diabetes, le preocupan quienes padecen esta y otras enfermedades crónicas, y los adultos mayores, ambos grupos vulnerables al COVID-19, que esta semana fue declarado pandemia por la Organización Mundial de la Salud.

La primera causa de muerte en Nicaragua es la enfermedad cardiovascular y la segunda la diabetes, seguida por afecciones respiratorias y renales. "Desde el punto de vista de la letalidad, el escenario para los nicaragüenses de la tercera edad puede ser aterrador”, afirma el especialista.

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la diabetes afecta al 12% de los nicaragüenses mayores de 20 años, porcentaje que se triplica al envejecer. En Nicaragua 365.000 personas tenían más de 60 años en 2014 (7% de la población del país).

Las vecinas Costa Rica y Honduras ya registran casos de coronavirus y extremaron la prevención; en Panamá se confirmó la primera muerte, Guatemala con un caso prohibió el ingreso de europeos y El Salvador decretó cuarentena sin tener casos confirmados de la enfermedad, que registra más de 141.000 contagios y 5.300 muertes en al menos 120 países, 12 de ellos latinoamericanos.

Gobierno no reporta casos

El gobierno de Nicaragua anunció que "no se ha establecido, ni se establecerá, ningún tipo de cuarentena”. La asesora del Ministerio de Salud (MINSA), Sonia Castro, dijo que "si se presentan casos con sintomatología respiratoria y con nexo epidemiológico, se ingresará a esa persona a una unidad de salud para su estudio y seguimiento”.

"Gracias a Dios no tenemos ni un solo caso”, agregó Carlos Sáenz, secretario general del MINSA. Informó que el presidente Daniel Ortega les ordenó "trabajar en el plan de preparación y respuesta” ante el coronavirus, y que "se ha venido capacitando al personal de salud, de las instituciones del Estado, así como servidores públicos en los puntos de entrada al país, tanto terrestres, como aéreos y marítimos”.

Dijo que se reunieron con médicos taiwaneses que les "compartieron el trabajo de contención implementado en su país contra el coronavirus, logrando de forma exitosa un número reducido de casos y muertes”.

"También se ha venido realizando vigilancia con el Modelo de Salud en toda la red del MINSA, capacitado a más de 118.000 líderes comunitarios y religiosos a nivel de la comunidad (…) Contamos con los reactivos para hacer los diagnósticos y tenemos 19 hospitales designados en todo el país para atender los casos”, agregó Sáenz, citado por el portal oficial El 19.

Para el doctor Enrique Medina, las declaraciones de las autoridades son, cuando menos, "irresponsables y revelan un desconocimiento absoluto sobre el manejo de cualquier epidemia”.

"Los 19 hospitales públicos son los mismos que permanecen repletos de pacientes y donde la gente espera horas para ser atendida. Lo adecuado sería destinar al menos un hospital para cubrir el inicio de la epidemia y poder hacer protocolos estratificados de atención”, sugiere.

Datos oficiales de 2019 indican que en Nicaragua existen 31 hospitales públicos, 144 centros de salud, 66 clínicas móviles y 400 ambulancias. El presupuesto de salud no es prioridad en los gastos del Estado.

Consultada por DW, la psicóloga Vilma Castillo advierte que buena parte de la población no tiene conciencia de la gravedad de la pandemia por la falta de orientación oficial, mientras otro sector es presa de rumores. "Todo esto puede llevar al país a un estado de incertidumbre general, que no contribuirá a la contención de la enfermedad”, razona.

Señala que entre las personas de la tercera edad hay zozobra "porque no existe ninguna campaña de cómo protegerse ni dónde acudir”. Además, miles de personas que emigraron tras las protestas de 2018 temen ahora por sus hijos, que quedaron bajo el cuidado de sus abuelos, "adultos mayores, enfermos y vulnerables”.

Castillo no encuentra una explicación a la falta de acción oficial, pero supone que el gobierno "no quiere mostrar las debilidades del sistema de salud” ni ver afectado también el turismo, severamente golpeado por la crisis política durante casi dos años.

Más aún, desafiando las recomendaciones médicas de evitar actividades masivas, la primera dama y vicepresidenta, Rosario Murillo, convocó el viernes a la caminata "Amor en tiempos de COVID-19" e invitó a los simpatizantes sandinistas a participar.

Amenaza real

Un problema adicional es la politización del sistema de salud. Durante las protestas contra Ortega en 2018, cientos de manifestantes heridos fueron rechazados de los hospitales públicos y los médicos que sí los atendieron perdieron  su trabajo. Opositores se preguntan qué pasará ahora, si no resultarán suficientes los reactivos o los respiradores artificiales. ¿Quiénes se salvarán y quiénes no?

El reconocido epidemiólogo Leonel Argüello dijo a la prensa que el gobierno de Nicaragua "debería empezar a considerar al coronavirus como una amenaza real a la salud pública”.

Según los estudios, el 86% de los pacientes contagiados por el COVID-19 tiene síntomas de gripe común, pero el resto puede complicarse y fallecer, por lo que Argüello urgió emprender una campaña preventiva para que el sistema de salud no se vea rebasado por la epidemia. "No podemos esperar”, indicó.

"Con solo un 20% de pacientes graves que requieran atención especializada, el sistema de salud puede colapsar”, advirtió el epidemiólogo Carlos Quant. En 2016 y 2017, las epidemias de los virus de zika y chikungunya desnudaron la precariedad de la salud pública.

Un "Protocolo de Preparación y Respuesta" elaborado por el MINSA en febrero pasado y divulgado por el semanario "Confidencial”, calcula que en Nicaragua el COVID-19 afectaría a unas 32.500 personas en seis meses. De ese total, un 25% de los casos serían "graves” y más de 800 pacientes morirían, proyección basada en el índice de letalidad de 2,5% de los estudios internacionales.

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