Despacho 505 | Minsa envía a médicos y enfermeras a la primera línea de contagio, sin medidas mínimas de protección

Despacho 505 recoge los testimonios de personal de salud activo que bajo anonimato deciden contar lo que padecen. Los están obligando a enfrentarse a un virus nuevo sin brindarles las condiciones mínimas para su protección.
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Tomada de El 19 Digital

Si esta fuera una guerra, los médicos y enfermeros serían el principal frente de combate contra el enemigo. Pero no es un enfrentamiento bélico entre naciones, se trata de una batalla mundial contra un virus que doblega hasta a las más grandes potencias: Covid-19. 

Desde diciembre de 2019 el coronavirus ha causado la muerte de al menos 19,648 personas en el mundo y contagiado a otras 436,159 y la tendencia va en aumento.

Y mientras los gobernantes toman medidas para afrontar la pandemia fortaleciendo sus sistemas sanitarios públicos, Nicaragua pone en evidencia sus debilidades, una de ellas es que está dejando a su personal sanitario sin armas, sin protocolos a seguir, exponiéndolos a un contagio inminente. 

Hay miedo. Despacho 505 recoge los testimonios de personal de salud activo que bajo anonimato deciden contar lo que padecen, porque los están obligando a enfrentarse a un virus nuevo sin brindarles las condiciones mínimas para su protección.

Logró quedar sola en la sala y accede a contar lo que está viviendo en uno de los diecinueve hospitales centinela que las autoridades de salud de Nicaragua han designado para el manejo de casos de Covid-19. 

Es enfermera y en más de una década en servicio asegura no haber experimentado miedo a cumplir su labor. “Ya verá cuando empiecen a salir los muertos”, vaticina con la angustia de saberse en la primera línea de contagio. 

Llegan a la unidad pacientes con cuadros sintomáticos sospechosos para Covid-19 y son diagnosticados con otro padecimiento. “La pruebas (de Covid-19) dicen que dan negativo”. Duda.

—Cuénteme entonces, ¿cómo se están preparando?

— Esto está terrible. A todos los de la Consulta Externa y Emergencias les prohíben usar mascarillas. Dicen que eso es alarmar a la gente, que no estamos para andar imitando lo que hacen en otros países. Ya verá cuando empiecen a salir los muertos. Es espantoso.

—¿Pero, tienen un protocolo de atención?

— Por lo menos improvisaron un área restringida y ahí serán enviados los pacientes con cuadros respiratorios agudos. Pero aquí los médicos trabajan con miedo. Miedo al contagio, al despido, a las amenazas de no expresar quejas ni comentario. Las mascarillas están prohibidas y limitadas, a los que las usan les llaman la atención, les dicen que son para dentistas.

La queja se repite en otro hospital de referencia nacional. En el último turno el doctor Canales, especialista en Medicina Interna, se quedó inerte cuando fue obligado a entregar la mascarilla que había comprado para protegerse. 

“Es que no entienden, no podemos provocar miedo. ¡Los pacientes van a creer que estamos infectados!”, fue el regaño.

La medida es nacional. Pese a que las autoridades sanitarias lo han negado, las mascarillas y hasta el alcohol gel está siendo racionado y se han convertido en objetos prohibidos para el personal de atención, asegura el doctor Canales quien tampoco ha recibido orientaciones precisas sobre el protocolo que deberán seguir para el manejo de pacientes sospechosos. 

“Ahorita la orientación es no espantar usando mascarillas o guantes, entonces si llegan atenciones respiratorias nosotros somos los principales expuestos al contagio, porque tenemos que recibirlos, no podemos negarle la atención a los ciudadanos”, expone el médico.

El temor del personal médico nicaragüense está validado en la experiencia de países como España e Italia que con más recursos y medios reportan altas tasas de contagio entre el personal sanitario. 

En España, el Ministerio de Sanidad reportó el martes 5,400 sanitarios contagiados. Corresponde al 14% del total de la población afectada por el nuevo coronavirus, 1,500 más que los reportados el día anterior. 

Entre las causas está la sobreexposición al virus, pero principalmente, la escasez de Equipos de Protección Individual (EPI). 

En Italia, los médicos y enfermeras infectados rondan el 8% de los contagiados.

Al Covid-19 Nicaragua pretende enfrentarlo y desarrollar casi inmunidad con labor preventiva. En plena crisis sanitaria mundial mandó a más de 4,500 brigadistas casa a casa, reportó dos positivos clasificados como “importados” y asegura que no hubo contagio comunitario. Los test realizados hasta la fecha han dado negativo, informó el Minsa.

Sobre el plan de atención el Ministerio de Salud divulgó un plan de respuesta de 16 puntos entre los que destaca la disponibilidad de recursos humanos, infraestructura equipada con equipos como ventiladores, succionadores, monitores de signos vitales, entre otros “y equipos de protección para trabajadores para la atención de personas afectadas, según su gravedad, en 19 hospitales del país”. 

Se estima que Nicaragua cuenta con 150 ventiladores. La doctora Salgado, es intensivista y se pregunta en tono irónico: “¿Cuántos estarán funcionales?”. 

En el hospital donde ha laborado los últimos siete años cuentan con nueve ventiladores en UCI y dos en Neonato, pero no todos están funcionales, fallan. “Dicen que compraron nuevos equipos, pero nosotros no hemos visto”, afirma

— La capacidad de la UCI es máximo diez pacientes, a tope no más. Lo más que se han tenido son nueve pacientes y en tiempos normales, y de esos, dos camas son de aislados. El personal somos dos intensivistas que rotamos por turnos de mañana y tarde. Un médico general y personal de enfermería. Con una llegada masiva de pacientes no podríamos.

Es la media en los hospitales más grandes del país, entre 10 y 6 ventiladores que resuelven para la atención habitual.

El Minsa asegura que disponen de medicamentos, insumos médicos, medios de protección, ventiladores y otros equipamientos para la atención de las personas afectadas, y han dicho que se han gestionado compras para aumentar la disponibilidad”. 

También reporta que ha capacitado a 37,206 trabajadores de unidades de salud públicas y privadas, que sería el personal destinado a la primera línea de atención y entre quienes prima el miedo porque sienten que van a una guerra, a enfrentar un enemigo fuerte casi desarmados.

El Ministerio de Salud es el rector sanitario y el principal prestador de servicios, con una cobertura de 65%; el INSS aporta una cobertura de 18%, y la Gobernación y el Ejército, de 6,0%. El resto lo atienden las instituciones privadas y organizaciones no gubernamentales.

En Nicaragua, por cada 10,000 habitantes hay 12 camas hospitalarias, 10 médicos, 8 enfermeras y 9 auxiliares de enfermería.

Según el Mapa de Salud de Nicaragua del Minsa, la población total del país es de 6.4 millones de habitantes. Entonces, en el país habría un total de 7,680 camas de hospital, que son ocupadas para atender todas las emergencias y hospitalizaciones de todo tipo.

Un brote mayor del coronavirus, que según estimaciones de la OMS al menos el 14% de los infectados requerirá ser hospitalizado, saturaría aún más las capacidades de atención sanitaria en el país. Además, estas personas deberán ser aisladas y en los hospitales de referencia regional o nacional no se cuenta con grandes zonas de aislamiento para una demanda mayor.

De https://www.despacho505.com/

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