Desesperanza entre quienes ansiaban una unidad de la oposición en Nicaragua

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MANAGUA - A más de 1.500 kilómetros de Nicaragua, en México, el opositor y ex preso político Gennsy Mairena termina exhausto una larga jornada laboral en una empresa que le permitió trabajar como ayudante de una bodega.

Rumbo a un pequeño apartamento que rentó recientemente, donde mantiene las pocas pertenencias con las que logró salir de Nicaragua, revisa su teléfono como de costumbre. Así se entera por las redes sociales de que tras varios días de discusiones, la oposición en Managua finalmente no logró concretar la ansiada “unidad” para las elecciones presidenciales de este año.

El Consejo Supremo Electoral de Nicaragua estipuló como plazo máximo el miércoles, 12 de mayo, para la inscripción de los partidos políticos que fueran como alianzas a los comicios de noviembre. Dichas elecciones son consideradas como históricas, por la crisis que se dio en 2018 y que dejó más de 300 muertos, pero también por la impopularidad de Daniel Ortega durante la última década.

Sin embargo, la oposición, dividida en dos grandes bloques, no logró concretar una alianza, y uno de los partidos fue a inscribirse unilateralmente, quedando así claro el panorama electoral.

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El exembajador de Nicaragua en Estados Unidos y aspirante a la presidencia del bloque inscrito, Arturo Cruz, ya había advertido un día atrás en un canal local que en los comicios se verían al menos tres bloques opositores, pero enfatizó que lo importante sería rescatar lo que ha llamado “el voto útil”.

                                    

Mairena dice que no le tomó por sorpresa el anuncio. De hecho, desde febrero decidió exiliarse en México por varias causas. La falta de empleo, el asedio policial del que -dice- era víctima, pero también por la desesperanza generada por los actores políticos, a quienes acusa de anteponer intereses personales.

“Si no se unieron desde 2018 hasta la fecha, dudo que lo hagan de aquí a los comicios electorales. El hecho de ir divididos representa todo lo que se dijo a quienes decíamos que muchos anteponían intereses personales”, sostiene Mairena, quien advierte que “la historia se va a encargar de condenarlos por la falta de unidad y empatía al pueblo”.

También opina que a pesar de que, día a día, en Nicaragua las detenciones no cesan, no hay un claro interés de la oposición de cambiar este panorama y cree que la situación lleva un rumbo similar al de Venezuela.

“Hace poco me enteré de la detención de un excarcelado que andaba protestando y hoy lo acusan de posesión de droga. La represión no se detiene, solo que ahora es selectiva”, asegura Mairena, quien no duda que ese posiblemente iba a ser su destino, de haberse quedado en Nicaragua.

Relata que tras haber salido de la cárcel, encontrar empleo fue una odisea. En el último trabajo que tuvo en Nicaragua, varios motorizados lo siguieron y en algunos casos tomaban fotos de donde estaba trabajando, por lo que tomó la dura decisión de abandonar a su familia.

                                 

Desesperanza en familiares de víctimas 

El sentimiento de frustración y desesperanza de Gennsy Mairena también se siente en Managua. Allí, Álvaro Conrado se enteró de que no hubo una inscripción electoral unificada al ver el noticiero en la sala de su humilde vivienda, donde las paredes lucen tapizadas con fotos y recuerdos frescos de su hijo, del mismo nombre, quien murió asesinado a los 15 años durante las protestas de 2018. 

Como familiar de una de las víctimas más jóvenes de las protestas contra el gobierno, Conrado ve la división como fatal y señala que ir así a las elecciones tendría consecuencias, como el hecho de que la Justicia que buscan podría prolongarse por mucho más tiempo.

“Cada vez estamos más cerca de las elecciones y no se arreglan. Al final ninguno de ellos depusieron intereses y al parecer irán fragmentados en las elecciones. Estamos conscientes que nuestra lucha es larga. Teníamos la esperanza y no la perderemos que al final logren unirse y se escoja un candidato único para que empiece un proceso de justicia”, comenta Conrado a la Voz de América.

División fortalece a Ortega

El doctor y catedrático Carlos Tünnerman, quien integra la llamada Comisión de Buena Voluntad, que tenía como misión unir a la oposición, ve a Daniel Ortega como el ganador de la falta de consenso entre los bloques.

Según Tünnerman, resultará mucho más fácil para el mandatario sandinista aducir que ganó el proceso electoral por la división de los opositores, aunque realmente, según pronostica, sea por un fraude, por el control que se le señala que ejerce sobre el Poder Electoral, y la aprobación de leyes que ponen en desventaja a los posibles aspirantes a la presidencia. 

“Con el sistema electoral que viene, como dijo el secretario general de la OEA, Luis Almagro, estas podrían ser las peores elecciones posibles, por tanto lo mínimo que podía esperarse era que sectores democráticos se unieran”, dijo.

“Desafortunadamente pudieron intereses particulares. Posiciones hegemónicas, y eso hizo que fracasara la alianza electoral, pero no todo está perdido, después de esto podría buscarse un candidato único”, sugiere.

Tünnerman añade que las familias de víctimas han visto con desesperanza todo el proceso e instó a “devolver el ánimo”, con medidas que puedan cambiar esa percepción generalizada.

Las elecciones generales están previstas a celebrarse el 7 de noviembre de este año.

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