Carlos Sánchez Berzaín: Nicaragua y Bolivia son dictaduras, no "democracias en crisis"

El politólogo y Director del Interamerican Institute for Democracy, Carlos Sánchez Berzain, llamó a la comunidad internacional a dejar de llamar a Nicaragua y Bolivia “democracias en crisis” cuando en verdad son dictaduras consolidadas, puras y duras desde hace años.

Sánchez Berzain señala que algunos gobiernos democráticos junto al sistema internacional siguen tratando a Nicaragua y Bolivia como democracias en crisis, por un lado, “crisis electoral” en Nicaragua y la “crisis de justicia” en Bolivia para disfrazar como síntomas lo que es en verdad la vigencia del sistema de dictaduras de Cuba y Venezuela.

El politólogo afirma que en Bolivia y Nicaragua no quedan ninguno de los elementos esenciales de la democracia porque tienen presos políticos, exiliados y detentadores del poder totalitarios. “No son democracias en crisis, son dictaduras y es tiempo que se las denomine y trate así”.

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En el caso de Bolivia, Sánchez explicó que desde 2006 Evo Morales llevó a la nación por el camino del establecimiento de una dictadura con falsificaciones, masacres y persecución política suplantó la Constitución Política para imponer el “estado plurinacional”, que “es una copia de los estatutos dictatoriales cubano y venezolano que el castrochavismo denomina constituciones”.

De igual forma, en Nicaragua desde 2007 con el retorno de Daniel Ortega a la presidencia provocó el restablecimiento de la dictadura sandinista en los parámetros del socialismo del siglo XXI “dictadura electoralista”, es decir el pueblo vota pero no elige mediante modificaciones constitucionales y leyes sumadas a la estructura de poder e impunidad.

Otro elemento que apunta a una dictadura es que ni en Bolivia ni en Nicaragua existe respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales. Nicaragua tiene más de 130 y Bolivia más de 45 presos políticos. 

Sánchez agregó que ni en Nicaragua ni en Bolivia prevalece el “estado de derecho” por leyes como la “mordaza”, las “retroactivas”, las de “lucha contra la corrupción”, o de “protección de la soberanía”, o “antiimperialistas”.

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“Leyes infames violatorias de los derechos humanos, el derecho es la voluntad del dictador y del régimen, como en Cuba y Venezuela”, señala

También señala que en Bolivia y Nicaragua, el sistema de justicia es el instrumento de persecución política y de imposición de terror a la población. 

“Los “fiscales y jueces son verdugos y los procesos con linchamientos”. La “judicialización de la persecución y la represión política” se ha institucionalizado como método castrochavista y es la prueba más clara de la inexistencia de separación e independencia de los órganos del poder público”, explica el politólogo. 

Según el experto, sin respeto a los derechos humanos ni libertades fundamentales, sin estado de derecho y sin separación e independencia de los poderes públicos, sino con todo lo contrario, Bolivia y Nicaragua no tuvieron en los últimos 15 años y no tendrán elecciones libres y justas basadas en el sufragio universal. 

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“La diferencia entre democracia y dictadura no es semántica, se trata de abismales contraposiciones que estructuran dos formas totalmente antagónicas de vida y de gobierno. Los regímenes dictatoriales como violadores de derechos humanos deben estar proscritos del sistema económico multilateral, pero para no sufrir estas y otras consecuencias siguen simulando que Nicaragua y Bolivia son democracias con crisis, cuando en verdad son dictaduras consolidadas, puras y duras desde hace años”, concluye.

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