¿Coronavirus podría controlarse si todo el mundo usa mascarillas? Vea el más reciente estudio

La pandemia del coronavirus podría ser controlada en cuatro u ocho semanas si "pudiéramos hacer que todo el mundo se pusiera una máscara ahora mismo" aseguró Robert Redfield, director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

El médico enfatizó en un Editorial y realizó comentarios en el Journal of the American Medical Association, y enfatizó que hay “amplia evidencia” de la propagación asintomática y destacando nuevos estudios que muestran cómo las máscaras faciales ayudan a reducir la transmisión.

El uso de mascarillas ha sido parte del debate ya que han habido mensajes cambiantes de funcionarios federales y mundiales, sobre su efectividad o no, y luego están quienes defienden las libertades individuales. 

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Redfield citó estudios recientemente publicados que sugiere que el uso universal de mascarillas quirúrgicas ayudó a reducir las tasas de infecciones confirmadas de Covid-19 entre los trabajadores de la salud en el sistema de atención médica Mass General Brigham en Massachusetts, reportó Infobae.

Investigadores de todo el mundo han descubierto que incluso un tapabocas básico de tela es más eficaz para reducir la propagación del Covid-19 que no llevar nada en absoluto. Y muchos están examinando ahora la posibilidad de que las máscaras puedan ofrecer alguna protección personal contra el virus, a pesar de la idea inicial de que en su mayoría protegen a los demás.

“Fue sorprendente de una buena manera ver que una mascarilla casera podía funcionar tan bien... que no tenemos que conseguir una mascarilla muy profesional”, dijo el doctor Verma. “Una máscara de algodón puede ser lavada en casa y secada. La reutilización se está volviendo importante a medida que nos adentramos en esto a largo plazo”. De hecho, explica The Wall Street Journal, también están en proceso de armar un aparato de laboratorio para probar cuánta protección pueden ofrecer las diversas máscaras.

Los expertos, de todas formas, advierten que el uso generalizado no elimina la necesidad de seguir otras recomendaciones, como el lavado de manos frecuente y el distanciamiento social.

En ausencia de una amplia disponibilidad de máscaras N95 -consideradas entre las más eficaces pero típicamente reservadas para los trabajadores de la salud- la transmisión puede aún reducirse con barbijos faciales simples y asequibles, según muestra la investigación. 

En un estudio publicado el mes pasado en la revista Physics of Fluids, los investigadores de la Universidad Atlántica de Florida descubrió que, de las protecciones faciales fácilmente accesibles que estudiaron, una máscara cosida en casa bien ajustada, compuesta por dos capas de tela de acolchado de algodón, era la más eficaz para reducir la propagación de las gotas hacia adelante. La investigación se llevó a cabo utilizando la cabeza de un maniquí, un compresor de aire y un generador de humo que simulaba mecánicamente una tos.

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El estudio descubrió que las gotas expulsadas del maniquí con la mascarilla de algodón de doble capa viajaban hacia adelante unos 2,5 centímetros en promedio, y que la mayor parte de la fuga se escapaba de los espacios entre la nariz y la cara. El estudio halló que las coberturas faciales que se ajustaban libremente, incluido un pañuelo de algodón doblado con orejeras, así como un pañuelo, son menos útiles. Con esas máscaras, las gotas viajaron en promedio unos 30 centímetros a 1 metro respectivamente. En cambio, el estudio halló que las gotas viajaban unos 20 centímetros en promedio con una máscara en forma de cono.

Mientras tanto, las gotas de una tos descubierta viajaron alrededor de 2,5 metros en promedio, aunque el estudio encontró que podían viajar hasta 3,6 metros, el doble de la pauta de distancia social recomendada actualmente de 1,8 metros. Las fugas de una mascarilla quirúrgica desechable común no se estudiaron, aunque dos de los autores del estudio, Siddhartha Verma y Manhar Dhanak, dijeron que están trabajando en ello.

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