VELAN A MADRE Y SUS TRES HIJAS ASESINADAS

Los cuerpos de Belinda González Valdez, de 30 años, y sus hijas Enma Nohemí, 6; Joselyn Andrea, 9, y Jakelyn Rocío Chávez González, 12, quienes murieron baleadas, fueron llevados al salón comunal de la iglesia Virgen de Guadalupe del Tepeyac, en la colonia Guajitos, donde el sacerdote Elmer González Rivas ofició una misa en memoria de las víctimas. Los cuerpos fueron llevados después a la casa en donde vivían las víctimas. Posteriormente serán trasladados a Quetzaltenango para ser enterrados. El padre de las niñas, Élmer Chávez Rivas, relató que al llegar a su casa, el viernes a medianoche, le extrañó que nadie le abrió el portón. Pensó que su esposa y sus tres hijas estaban dormidas. Bajó del carro y al abrir la puerta de la casa se encontró con los cuatro cadáveres en la sala. Los socorristas dijeron que cuando llegaron al lugar la televisión estaba encendida, y según vecinos, se escucharon cohetillos en el momento en que posiblemente las víctimas fueron atacadas. Las niñas fueron vistas por última vez el viernes pasado, cuando volvían de comprar golosinas. Las colochitas, como las conocían, solían pedir prestado el control remoto que abre la puerta de una colonia vecina, para ir al campo de juegos. Residentes de esta cerraron el paso por los altos índices de criminalidad en el lugar. La escuela donde estudiaban las pequeñas —Ramiro de León Carpio— queda a una cuadra de su casa. El último día de clases fue de festejo para ellas, pues hubo chocolates, juegos y refacción especial para celebrar el Día del Cariño. “Dios actúa en perfección. Imagínese, ¿qué habría sido de las niñas sin su madre, o lo contrario?”, expresó un tío de las niñas, frente a la escuela, todavía decorada con corazones. Semana trágica El martes último, apareció muerta en un pozo Jennifer Perea, 10, en San Vicente Pacaya, Escuintla, quien despareció días atrás. Vecinos la habían buscado sin éxito y habían planeado hacer una marcha para presionar a las autoridades a fin de esclarecer su paradero. Sin embargo, una turba enfurecida atrapó y linchó a Lisbeth Paola Rivera Sazo, 30, madrastra de la pequeña, a quien acusaban de ser la responsable de la muerte. El padre fue detenido ese mismo día, pero un día después fue liberado por falta de mérito. El miércoles, una niña de 5 y su madre aparecieron muertas en un hotel de la 7 avenida y 20 calle de la zona 1 capitalina. La pequeña Nairobin Méndez Vásquez y su madre Norma Vásquez habían salido un día antes de su casa en Amatitlán para un día de paseo y compras con el padre de la niña en la capital, de acuerdo con testimonios de la familia. El encargado del hotel dijo que esa noche ingresó la mujer, la niña y un hombre. PRENSA LIBRE.COM

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