NIÑO DE CUATRO AÑOS MUERE EN MASAYA AL RECIBIR UN DISPARO

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Miguel Ángel Sarmiento Barahona, un niño de 4 años, recibió un disparo mortal en el pecho que le arrebató la vida el domingo pasado. El sospechoso de quitarle la vida al menor es Julio César Pérez Quintero, quien llegaba a visitar a una mujer que alquilaba en una cuartería situada de la entrada del barrio San Fernando, media cuadra al oeste en Masaya. Testigos dicen que Pérez Quintero empezó una discusión con los hermanos Yader Antonio y Jose Luis Barahona, tíos del menor fallecido porque se negaban a darle dinero. Miguel Sarmiento, padre del niño contó que "Hubo una discusión con los hermanos de la mamá del niño y un inquilino que alquilaba en la casa de mi papá, al otro lado de donde ellas viven (la familia de la mamá del niño) los hermanos andaban tomados y comenzaron a agarrarse a pedradas, pero de pronto el hombre sacó la pistola y comenzó a lanzar disparos". El menor fallecido se encontraba en el portón de la vivienda cuando en eso una de las balas impactó en el centro del pecho del menor y luego cayó al suelo. Al ver a Miguel Ángel ensangrentado su mamá lo tomó en brazos y lo llevó en un taxi al Hospital Humberto Alvarado donde se rindió ante la muerte. La mamá del niño contó que cuando se dirigían al hospital, iba vivo y llorando. “Yo andaba haciendo un mandado cuando recibí la llamada que mi hijo estaba mal en el hospital y me fui rápido, pero los del hospital hicieron mal al no dejarme entrar, porque yo era su papá. Pedía a gritos, les supliqué, ellos me respondieron que no podía entrar, porque estaba su mamá y su abuelo paterno. Yo solo quería ver a mi hijo vivo”, lamentó Sarmiento. El padre del menor  pidió a las autoridades justicia y que capturen al autor del disparo e incluso a sus cuñados que se vieron involucrados en el incidente. “Lo único que pido a la Policía es que actúe y capturen a ese maldito que le quitó la vida a mi niño, es todo lo que pido. Yo no quiero nada, porque dicen que él le trabaja a un magistrado, no sé, a mí no me interesa que él sea lo que sea, porque el dinero no va a revivir a mi hijo”, expresó. Según testigos el autor del disparo se montó en un carro y "salió como loco". “La esposa del autor del disparo tiene que decir (dónde está), que se ponga la mano en la conciencia, porque no fue a un perro al que mató. La mujer se encontraba retenida mientras dan con su paradero (de Pérez Quintero)",declaró el papá del niño. El comisionado mayor Marlon Sevilla, jefe de la Policía en Masaya, dio a conocer que el homicidio tuvo como detonante la ingesta excesiva de alcohol y la manipulación de un arma. “Estamos investigando, posteriormente nosotros daremos a conocer si hay detenidos, el nombre del detenido, el trabajo que se hizo en el terreno y qué se hizo para lograr la detención del sujeto y de todos los que están involucrados. El tipo de arma se está investigando, ya que hay que mandar al laboratorio", detalló Sevilla. El jefe policial explicó que en el sitio donde ocurrió el crimen no existen pandillas. Añadió que en ese sector, barrio San Fernando, los jóvenes trabajan en el día y por las noches y los fines de semana celebran reuniones en las esquinas e ingieren licor. "Masaya es un lugar seguro", mantuvo Sevilla. Cientos de personas llegaron a la vela del menor fallecido, para expresar su pésame a la familia doliente. Las honras fúnebres se efectuaron en el barrio El Replieguito, situado detrás de la Plaza de la Cultura, y los funerales, ayer en la tarde, ocurrieron en el cementerio norte del barrio San Carlos. Fuente: El Nuevo Diario.