TRIPLE ASESINATO DESHONRA A FAMILIAS DE ACUSADOS

El triple asesinato descubierto hace una semana en el barrio Los Ángeles, en Managua, ha marcado a las familias de quienes son acusados de participar en el hecho sangriento. Cuatro de los cinco acusados son habitantes del marginal barrio Las Torres, ubicado en las costas del lago Xolotlán, donde ahora sus parientes se sienten estigmatizados porque en el vecindario hay quienes les llaman “familias asesinas”. “Ahora hay quienes nos dicen familias asesinas, pero yo les digo que no tengo la culpa de lo que hizo mi pariente”, afirma Juan Francisco Obando,  primo de Jairo Josué Ugarte Obando, señalado como coautor del triple crimen. Rosa Elena Martínez, madre de Gabriel Antonio Ángulo, uno de los tres acusados en calidad de  encubridores, dijo que cuando vuelva a las calles a vender agua helada se cubrirá para no ser reconocida. “Cuando vuelva a los semáforos de la colonia Tenderí a vender agua helada me pondré una gorra o algún trapo que me tape el rostro”, manifestó Martínez, quien no oculta la pena por la situación en que está su hijo. Los acusados Jairo Obando Centeno,  señalado de haber sido quien ayudó a Nahum Bravo Tórrez a matar a su padre, Santos Bravo Gómez, su hermana Lucía Bravo y su madrastra Rosibel Murillo, es padre de un niño de un año. En lo que se refiere a Erick Blandón Largaespada, su mamá Marina Largaespada Alemán aseguró que es un muchacho trabajador, quien luego de haber concluido la primaria en el colegio La Quinta Nina, en el barrio del mismo nombre, comenzó a trabajar por cuenta propia. “Mi hijo a como le puede hacer las uñas de los pies  --pedicure--  también le puede pintar una casa o cualquier otro trabajo que le pongan”, manifestó la atribulada madre, quien ayer lo visitó por primera vez en la cárcel Modelo de Tipitapa. Orquídea Orozco Sandoval, pareja de Bravo, es originaria del barrio La Fuente y  hasta hace cuatro meses trabajaba como operaria en una empresa de zona franca. Es madre  de un niño de ocho años, según el testimonio de su progenitora Katty Sandoval. Mientras que Gabriel Antonio Angulo, de 18 años, quien solo concluyó la educación primaria, es el segundo de cuatro hermanos y hasta antes de su involucramiento en el triple crimen se ganaba la vida vendiendo agua helada con otros miembros de su familia en los semáforos de la colonia Tenderí. Angulo, contratado por Bravo para rellenar de arena la fosa donde fueron escondidos durante dos semanas los cadáveres de sus tres familiares, completaba sus ingresos lavando mototaxis los miércoles, frente a su casa, cercana a la de Nahum, en el barrio Las Torres. Fuente: END