AUMENTO DE CRÍMENES CAUSA TEMOR EN POBLACIÓN DE RIVAS

El ambiente de paz y tranquilidad, que  históricamente solía respirarse en Rivas, se ha esfumado a raíz de varios crímenes y en la mayoría de ellos las autoridades no descartan que está de por medio el narcotráfico. Entre asesinatos y homicidios se contabilizan 11 crímenes en los primeros cuatro meses del año. Dos ya están plenamente esclarecidos y a estos podría sumarse el del oficial del Ejército, Rafael Delgadillo Mora, de 49 años, quien la noche del 15 de abril fue abatido a balazos por el narcotraficante costarricense Ángel Sanarrucia, según la Fiscalía. El párroco del santuario de Popoyuapa, Alfonso Alvarado, aseguró que estos hechos violentos  han creado un cierto desconcierto y temor entre los rivenses, que sienten que la tranquilidad que caracterizaba a este pueblo se está perdiendo. “Ahora son pocos los lugares de Rivas donde la gente al caer el sol se sienta en las aceras de su casa en familia, para estar juntos y en comunicación con sus vecinos o amistades que transitan por las calles, pero ojalá iniciemos a trabajar unidos para recuperar el ambiente de paz que caracterizaba a Rivas", comentó el párroco. Iniciaron con Policía Las muertes violentas iniciaron el 12 de enero con el suboficial de la policía de Rivas, Javier Antonio Espinoza Lacayo, de 31 años, quien fue víctima de gatilleros que aparentemente le seguían los pasos, ya que ese día en horas de la noche esperaron que se dirigiera a su casa en una motocicleta Discovery 125 y, al pasar por una zona oscura del sector sur del basurero municipal, le realizaron múltiples disparos que le causaron la muerte de manera instantánea. El punto más peligroso se localiza en la franja fronteriza con Costa Rica, donde se han registrado seis crímenes, y según el jefe del Cuarto Comando Militar, coronel José Alberto Larios, en cinco de ellos podría estar de por medio el narcotráfico, “por la forma en que asesinan a las víctimas”, detalló. Agregó que el departamento de Rivas tiene 72 kilómetros de frontera con Costa Rica y que esto es aprovechado por los criminales para cruzar de un país a otro, valiéndose de contactos que los mantienen bien informados sobre los movimientos que hay en puntos ciegos. Entre estos crímenes destaca el asesinato de Luis Amílcar Martínez Ocampo, abatido a balazos el 29 de enero en un potrero de la finca Papalón, ubicada en la comunidad El Pochote, del municipio de San Juan del Sur. Balazos y cuchilladas La información que brindó la Policía, en esa ocasión, es que los matones llegaron armados de fusiles AK y, tras cumplir con su misión, huyeron aparentemente con rumbo a Costa Rica, y algo similar ocurrió la noche del 26 de febrero, cuando  dos sujetos con sus rostros cubiertos llegaron hasta la casa de Melvin Felipe Pineda, ubicada en Las Parcelas, para propinarle un disparo en la cabeza. En el sector de Sapoá fueron asesinados en sus propias casas: Santos Leonel Díaz Bravo y el cambista Wilbert Antonio Matamoros, de 29 años. El primero recibió, la noche del 24 de marzo, tres impactos de bala, y el segundo fue acuchillado el 25 de abril. En el municipio de Tola, uno de los crímenes que más ha generado conmoción es el de Gerardo Antonio Mena Duarte, de 53 años, presidente de la comunidad indígena de Las Salinas de Nagualapa, debido a tres disparos que le propinaron varios sujetos que ingresaron, la madrugada del 11 de febrero, a su propia casa, para robarse un dinero que tenía en una caja fuerte, según la versión policial. Pero la viuda de Mena, Janeth Flores, aseguró que a su marido lo llegaron a matar porque quería acabar con la corrupción en la comunidad. Para el exjefe policial rivense Carlos Cerda, la inseguridad ciudadana que se comenta de manera generalizada entre los rivenses inició a finales del 2014 y ahora se ha acrecentado. Cerda fungió hasta 1998 como jefe de procesamiento policial de Rivas, que ahora se conoce como Auxilio Judicial, y según sus palabras, un factor que está facilitando el libre actuar de los delincuentes “es la poca presencia policial y sobre todo en puntos estratégicos, lo cual permite que estos se movilicen con mayor facilidad”. Añadió que el poder  económico  del narcotráfico puede estar penetrando en  algunas instituciones y a esto se suma que no se percibe que se esté realizando un trabajo en armonía entre las diferentes áreas de la Policía departamental de Rivas. Para Cerda, tampoco es conveniente tratar de esclarecer crímenes a la fuerza, ya que, según él, esto ocasiona más tensión e inconformidad  entre la ciudadanía. END

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