Fitch baja calificación de Nicaragua

Reuters

Ficth Ratings bajó la calificación de la deuda soberana de Nicaragua de “B” a “B-” por una contracción económica mayor a la esperada, un creciente déficit fiscal y mayores riesgos financieros.

“La baja en la calificación y la perspectiva negativa, reflejan una contracción económica mayor de lo esperado, un creciente déficit fiscal, liquidez externa más débil, y mayor riesgo de restricciones de financiamiento interno y externo. Aunque el nivel de violencia ha disminuido… el riesgo de la inestabilidad política sigue siendo alto y socava las perspectivas de recuperación económica”, dicta el informe brindada por la agencia.

Y agrega: “Fitch proyecta que los ingresos del gobierno central caerán 1.6 puntos del PIB en 2018, debido a la menor actividad y menor cumplimiento tributario. El Gobierno reaccionó a la caída de ingresos, revisando el presupuesto 2018 para cortar gastos por 1,4% del PIB, sustituyendo financiación externo por financiación local”.

El déficit del INSS y el del gobierno general, continúan creciendo. Mientras que el del Instituto pasará de 0.6% del PIB en 2017 a 1.1% del PIB en 2018, (y se agravará ante la ausencia de una reforma paramétrica), el déficit del gobierno general crecerá más del doble, para pasar del 1,4% del PIB en 2017, al 3.2% del PIB en 2018, reporta Confidencial.

“Se prevé que la deuda del Gobierno aumente a 46,8% del PIB a finales de 2018. El hecho que el 89% de la deuda del Gobierno sea en moneda extranjera o indexada a moneda extranjera (principalmente dólares) plantea riesgos a la dinámica de la deuda”, dicta el comunicado.

El portal Confidencial informa que la opción del gobierno sandinista “es buscar en el extranjero los capitales que ya no puede conseguir en el mercado local (ni vía impuestos)”. Fitch señala que “la flexibilidad para financiar los déficits cada vez más altos es relativamente limitada, y el endeudamiento es cada vez más caro”.

La agencia sostuvo que el gobierno está bajo presión internacional por la represión que se ha desatado desde el pasado 18 de abril. Fitch agregó que, pese a que la violencia ha bajado, el riesgo de inestabilidad política sigue siendo alto y perjudica las perspectivas de crecimiento.