Muere a los 99 años el duque de Edimburgo, marido de la reina Isabel II

EFE

Londres, 9 abr (EFE).- El duque de Edimburgo, el príncipe Felipe, marido de la reina Isabel II, ha muerto a los 99 años, según anunció la Casa Real británica en un comunicado.

"Es con gran pesar que Su Majestad la Reina anuncia la muerte de su amado marido, Su Alteza Real el príncipe Felipe, duque de Edimburgo", señaló el Palacio de Buckingham en la nota.

"Su Alteza Real murió pacíficamente esta mañana en el castillo de Windsor. Se harán nuevos anuncios a su debido momento"", agregó.

En esta línea, el comunicado oficial señala que la Familia Real británica "se une a la gente en todo el mundo en llorar esta pérdida".

El príncipe Felipe muere tras haberse convertido en el consorte monárquico más longevo de la Corona británica, con más de setenta años junto a la reina Isabel II.

El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, lamentó este

viernes la muerte a los 99 años del duque de Edimburgo, quien "inspiró" y se ganó el "afecto" de varias generaciones de británicos.

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El duque de Edimburgo, el ancla de Isabel II

Londres, 9 abr (EFE).- El 6 de febrero de 1952, en una cabaña en lo alto de un árbol en Kenia, la vida del duque de Edimburgo dio un giro cuando su esposa, Isabel y heredera al trono británico, iniciaba el reinado más largo de la historia del Reino Unido.

Con 25 años, la entonces duquesa de Edimburgo había subido al refugio Sagana Lodge, en la localidad keniana de Kiganjo, como princesa y bajó como reina del Reino Unido y de varios países de la Mancomunidad Británica de Naciones (Commonwealth).



En esa jornada de febrero de 1952, al duque de Edimburgo le tocó la misión más delicada de sus cuatro años de matrimonio: comunicar a su mujer que su padre -el rey Jorge VI (1895-1952)- había muerto mientras dormía en la residencia de Sandringham (en el este de Inglaterra) y que ella ya era la jefa de Estado.

La noticia obligó a la pareja a regresar inmediatamente a Londres, donde le esperaba, al pie de la escalerilla del avión y vestido de riguroso luto, Winston Churchill, el primero de los 14 primeros ministros con los que a Isabel II le ha tocado departir durante sus casi setenta años de reinado.

Pareja real consolida Monarquía 


A partir de ahí, la pareja real iniciaba un delicado proceso para consolidar la monarquía y adaptarla a los cambios que iba a experimentar el Reino Unido a lo largo de las décadas.

Atrás había quedado el escándalo por la abdicación del rey Eduardo VIII, tío de Isabel II, en diciembre de 1936, y las supuestas simpatías de éste hacia el dictador alemán Adolf Hitler, a quien Eduardo -que ostentaba el título de duque de Windsor- visitó en su residencia de los Alpes, en Baviera, en 1937, después de su enlace con la divorciada estadounidense Wallis Simpson.

Cuando Isabel II llegó al trono, el Reino Unido aún atravesaba las dificultades económicas de la posguerra y había un profundo sentimiento anti-alemán entre la población.

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En este ambiente, Isabel II tuvo la difícil misión de fijar el nombre de la Casa real británica y sopesar si era conveniente que llevase el apellido alemán de su marido, Mountbatten.

El duque de Edimburgo, descontento en un principio, cedió a las presiones y descartó el nombre de Casa de Mountbatten, pero su propuesta para una Casa de Edimburgo llegó a oídos de Churchill, que aconsejó a Isabel II sobre la imperiosa necesidad de que la familia real mantuviera la denominación Casa de Windsor.

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