LULA DA SILVA JURÓ COMO MINISTRO

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Luiz Inácio Lula da Silva ha vuelto al poder en Brasil. Si bien no será presidente, su cargo como jefe de la Casa Civil, equivalente a una jefatura de ministros, lo ha convertido en unas horas en el responsable de recuperar la gobernabilidad perdida por Dilma Rousseff, hoy en el piso de su popularidad. "Quería saludar con mucha alegría a nuestro querido ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, ministro jefe de la Casa Civil", dijo Rousseffl. Minutos antes, firmó junto a Lula el acta de asunción en el cargo, se abrazó con su mentor y elevó su brazo ante una multitud de funcionarios y legisladores reunidos en el Salón Noble del Palacio do Planalto en Brasilia. Cuando la mandataria se aprestaba a hablar, un grito contra Lula surgido desde la tribuna enardeció a los funcionarios presentes, que iniciaron a viva voz cantos a favor del oficialismo.
El nombramiento de Lula ha despertado una ola de protestas en las principales ciudades del gigante sudamericano, porque el nuevo cargo otorgará a Lula fueros judiciales. Esto es, que las causas por corrupción que llevaba en su contra el juez de Curitiba Sergio Moro, pasarán ahora al Tribunal Supremo, donde sin duda encontrará mayor benevolencia.
El ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva es el nuevo jefe de la Casa Civil del gobierno de Dilma Rousseff, cargo equivalente a la de un primer ministro
Lula será ahora un verdadero poder en las sombras, al punto que Rousseff podría quedar reducida a una simple figura decorativa. Desde su puesto en la Casa Civil, Lula tendrá voz y voto en todas las decisiones de su sucesora, tanto en materia política como económica. Se convertirá además en el principal interlocutor del Ejecutivo con el Parlamento, donde los partidos aliados son cada vez más reticentes a sostener la alianza urdida en 2003 para dar vida a la administración del Partido de los Trabajadores (PT).

El poder en las sombras

La oposición ha advertido que, en la práctica, Rousseff "abdicó" a favor de su mentor político. Han denunciado también que Lula sólo busca blindarse en la causa Petrobras, que investiga una monumental red de pago de sobornos montada por funcionarios, legisladores de la alianza oficialista y empresarios.
La presidente de Brasil, Dilma Rousseff, defendió el miércoles 16 de marzo el nombramiento de su antecesor, Lula da Silva. "Es para ayudar a Brasil"; dijo
Rousseff defendió que su relación con su antecesor es "sólida" y se fundamenta en los cimientos del "proyecto común" que ambos comparten. La llegada de Lula al gabinete ha sido, según su versión, necesaria "para ayudar a Brasil". De hecho, el presidente del Senado, Renan Calheiros, dijo que Lula "indiscutiblemente" tiene buenas relaciones con las dos cámaras, con lo que puede ayudar a negociar la permanencia del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) en el Gobierno. El PMDB es el partido más importante de Brasil y el pasado fin de semana, durante una convención de su directiva, se dio un plazo de 30 días para evaluar si sale del Ejecutivo por sus desavenencias con Rousseff, lo que podría alimentar el juicio político que la oposición trata de impulsar contra la mandataria.
En la conversación grabada por la policía judicial, Rousseff le anuncia a Lula que se aprestaba a enviarle el decreto de su nombramiento como jefe de gabinete, para que pueda
El nombramiento de Lula y la consiguiente obtención de fueros ante la Justicia activaron una ola de protestas contra el gobierno de Dilma Rousseff
Escuchas El nombramiento de Lula ya había provocado las quejas opositoras, que lo consideraron una "afrenta al Estado Democrático de Derecho" por los intentos, evidentes, de evadir a la Justicia. Pero ha sido una serie de escuchas telefónicas lo que finalmente indignó a los brasileños. El juez Sergio Moro, a cargo de la investigación contra Lula, difundió una conversación en la que Rousseff informa a Lula que ya está en camino el papel con su nombramiento, listo para que lo use "en caso de necesidad". En Brasil se interpretó la conversación como evidencia de obstrucción judicial. Las grabaciones, no obstante, no se limitaron a ese tema. En ellas se escucha a Lula criticando a la Corte Suprema y al Congreso. "Nosotros tenemos una Suprema Corte totalmente acobardada, un Superior Tribunal de Justicia totalmente acobardado, un presidente de la Cámara de Diputados jodido, un presidente del Senado jodido y no sé cuántos parlamentarios amenazados", le dice Lula a Rousseff. Lula también admite estar "asustado la 'República de Curitiba'", en referencia al juez Moro y el Estado desde donde tiene jurisdicción el magistrado

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