EJÉRCITO MEXICANO FRUSTRADO EN SU LUCHA CONTRA EL NARCOTRÁFICO

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El Ejército mexicano no suele quejarse en voz alta. Y cuando lo hace, sobreviene un terremoto. El secretario de la Defensa Nacional, el general de división Salvador Cienfuegos, ha decidido hacerse oír y sacar a la luz el malestar de las fuerzas armadas. Inmersas desde hace diez años en una inacabable guerra contra el narco, Cienfuegos admitió públicamente el “desgaste” de sus tropas, pidió más efectivos ante la inmensidad de la tarea y reclamó un marco legal que regule su presencia en las calles. "Hay un desgaste; es obvio, estamos trabajando en todo el país, a toda hora, en todo momento; en la sierra, en las ciudades”, afirmó el militar después de inaugurar un seminario sobre Defensa Nacional. Cienfuegos es un general en guerra. Se enfrenta a un enemigo declarado y salvaje. 50.000 soldados están movilizados en este combate. Los enfrentamientos son continuos. La sangre corre por todo el país, y en estados como Tamaulipas o Guerrero, el pulso es abismal. "Los militares realizan 1.500 acciones al día, y nadie les sustituye. ¿Cómo no va a haber desgaste", dice el profesor-investigador de la UNAM Javier Olivas. El desgaste ha sido evidente. El despliegue militar ha venido acompañado de abusos y matanzas. Los organismos internacionales han denunciado como práctica ordinaria las torturas . Y la pésima resolución de episodios como Tlatlaya o Ayotzinapa ha ahondado esta desconfianza. El callejón parece no tener salida. “La crisis de violencia en México se ha profundizado y no hay autoridad civil capaz de responder ni por la vía de la prevención ni de la persecución. Por ello se recurre a las fuerzas armadas. Pero es un error, porque no son un cuerpo policial ni de justicia. Y se las expone a una interacción permanente con el crimen organizado”, explica López Portillo. TOMADO DE EL PAÍS  

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