EL PAPA LLEGA A CHILE ENTRE PROTESTAS CONTRA SACERDOTES PEDERASTAS

El papa Francisco llega hoy a Chile, donde el Vaticano no ha descartado que se pueda encontrar con una delegación de víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes chilenos, y el 18 de enero se trasladará a Perú. "No está en el programa. El tema es importante, y los mejores encuentros son los privados", dejo caer el portavoz vaticano, Greg Burke, al ser preguntado por la posibilidad de una reunión de Francisco con víctimas chilenas de los abusos por parte de religiosos. La llegada de Francisco ha reavivado el escándalo de los curas pederastas y la organización Bishop Accountability publicó esta semana un listado con 80 sacerdotes, clérigos y una monja acusados de abusos sexuales en contra de menores de edad en el país suramericano. Tanto desde el clero chileno como peruano se ha destacado la importancia de tener un gesto con quienes han sufrido abusos sexuales, como han planteado distintos sectores de la sociedad chilena. Las palabras del portavoz vaticano dejan abierta esta posibilidad como ya ha ocurrido en otros viajes de los pontífices en los que se encontraron en privado, sin previo anuncio, con víctimas de los abusos sexuales por parte de curas. El mismo papa Francisco se reunió en Filadelfia (EEUU), durante su viaje a este país y Cuba en 2015, con un grupo de víctimas de abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia, y lo anunció al comienzo de un encuentro con obispos en esta ciudad. El lugar para este tipo de encuentros privados suele ser la nunciatura, donde el papa descansa y se aloja durante los viajes internacionales. Quizá esto podría ya suceder hoy, pues el pontífice no tiene ningún acto programado y se dedicará a descansar. Será más difícil que Francisco reciba a los laicos de la diócesis de Osorno, en el sur de Chile, que piden desde hace meses la destitución del obispo chileno Juan Barros, nombrado por el papa argentino, por sus vinculaciones con el encubrimiento de abusos sexuales del sacerdote Fernando Karadima. Karadima fue considerado en febrero de 2011 por el Vaticano culpable de cometer abusos sexuales y lo condenó a una vida de oración y penitencia.