DISCRIMINACIÓN A DISCAPACITADOS, UN ASUNTO CULTURAL

Erving Antonio Lanzas es una persona que sufre de discapacidad visual desde los 15 años, desde entonces ha tenido que enfrentarse a la discriminación de las personas e instituciones que a veces lo apoyan por lastima y no porque sea su derecho.   Acompañamos a Erving y pudimos constatar la poca conciencia de los ciudadanos por colaborar con quienes sufren algún tipo de discapacidad.   Son las  9 de la mañana y la parada de la UCA está llena  de jóvenes universitarios y aunque Erving se desplaza por el lugar sorteando el peligro ningún joven se digna a apoyarlo, hasta que aparece un señor de unos 50 años de edad quien lo toma del brazo y lo sube a la acera.   “Es nuestro deber ciudadano apoyar a quienes no pueden ver”, dice el señor quien no quiso identificarse.   Al abordar una unidad de trasporte Erving, busca como abrirse paso entre la multitud de pasajeros. En los buses existen asientos  asignados  para estas personas,  pero quienes van sentado prefieren ignorarlo para no cederles el lugar, una vez más es una señora quien le brinda el asiento.   “Me molesta ver que jóvenes que van bien sentado no les dan el lugar, se les olvida que un día van a llegar a viejos o que un día pueden sufrir un accidente”, señalo Rosa Calero.   Erving Lanzas debe enfrentarse a diario no solo a las barreras arquitectónicas sino a las barreras culturales de quienes lo ven con indiferencia solo por ser ciego.   “Esto es algo común en mi vida a diario tengo que luchar para movilizarme en las calles o abrirme paso entre la gente para subirme al bus”, explica Erving Antonio Lanzas.   Para el diputado Carlos Emilio López, existen muchas barreras culturales e ideológicas que hacen que no solo el nicaragüense discrimine a estas personas.   “Nosotros debemos luchar desde nuestros hogares para erradicar estas barreras culturales educando a las nuevas generaciones porque de nada sirve tener legislación y normativas que hablen sobre el derecho de las personas con discapacidad sino lo interiorizamos y tomamos conciencia de esta realidad”, reflexiono el legislador.   A como Erving existen miles de casos en el país de personas discapacitadas que son discriminadas no solo por la ciudadanía  sino por los  funcionarios de las instituciones. La semana pasada les contamos la historia de Daisy Báez quien fue víctima de discriminación  por parte de agentes de tránsito quienes le negaron el derecho de hacer el examen para obtener su licencia de conducir. Según Naciones Unidas en el mundo existen 650 millones de personas con discapacidad,  o sea el 10% de la población mundial.