NICARAGÜENSE A LA INTEMPERIE LUEGO DE SER SUPUESTAMENTE ECHADO DE HOSPITAL MEXICANO

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Temblando de frío y cubierto con una sábana blanca se encuentra Carlos David Somoza, bajo un árbol de la colonia Santa Elena. Su cuerpo está debilitado por el agudo dolor que le provocaron los golpes sufridos al caer de un tren en marcha. Había pasado la noche y parte del día a la intemperie, mojado por la lluvia y solo asistido por la caridad de algunos vecinos, luego de que supuestamente fuera echado del Hospital General Injusticia en Mazatlán, Sinaloa, México. Somoza es nicaragüense. Vecinas vieron cuando camilleros del hospital lo abandonaron en el parque. Una mujer corrió a su casa por una pastilla para el dolor, porque este se quejaba y se la dio. También pidieron una ambulancia de Cruz Roja. Al lugar llegó una patrulla, pero sus tripulantes solamente observaron al enfermo y se retiraron del lugar. Carlos David pasó todo el día a la intemperie. Al caer la noche, una de las mujeres que vive frente a la cancha de básquetbol le regaló una sábana para que se cubriera de los zancudos. El nicaragüense solamente decía que estaba buscando a sus dos hijas, las cuales había dejado en el último piso del hotel El Sol, que quería regresar con ellas ya que están solas, porque su esposa se fue con otro hombre. Personal del comedor Divina Providencia le dio de comer, lo limpió y lo vistió. Eldebate.com.mx