Hace un mes paramilitares atacaron iglesia Divina Misericordia

Fotografía: Uriel Molina/LA PRENSA

Este 13 de agosto se cumple un mes del terrible ataque de paramilitares del Gobierno de Daniel Ortega en contra de los estudiantes que permanecieron atrincherados en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN-Managua. Este ataque cobró la vida de dos personas: Gerald Vásquez y Francisco José Flores, además dejó varios heridos.

El ataque duró aproximadamente 18 horas, en las cuales la "lluvia" de disparos provenientes de armas de alto calibre impactaron en las instalaciones de la UNAN-Managua, advirtiendo a los estudiantes que serían desalojados a toda costa. Una orientación cumplida y dirigida por el Gobierno de Daniel Ortega.

Ante la embestida, los estudiantes que exigían la salida del poder de Ortega, tuvieron que huir del recinto universitario y buscar un lugar para resguardarse. Su opción fue, la parroquia Divina Misericordia, un templo que está a pocos metros de la UNAN-Managua.

Los jóvenes pensaron que estarían a salvo en ese lugar, sin imaginarse que la mayor atrocidad se desarrollaría en este sitio. Los paramilitares con sed de venganza profanaron el pasado 13 julio, la parroquia Divina Misericordia, rafagueando sin piedad todo lo que estuviera en frente de ellos.

Las turbas orteguistas lanzaron botellas con gasolina para tratar de quemar el templo, dispararon sin cansancio, y para hacer la noche más aterradora cortaron la energía eléctrica del templo.

Alrededor de 200 personas se encontraban resguardadas en la parroquia, entre ellos, estudiantes, periodistas, y doctores.

El ataque fue denunciado en las redes sociales por los jóvenes y periodistas que hacían transmisiones para informar lo que vivían, asimismo hacían llamadas de auxilio para que la ayuda llegara.

Ante el desesperado llamado, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, se hizo presente en el lugar, al igual que cruzrojistas quienes pretendían atender a los heridos, pero el apoyo no pudo ser al instante, ya que los paramilitares no lo permitieron, sino fue hasta las 10 de la noche, luego de una presión internacional, debido a que se hallaba un periodista norteamericano.

Fotografía: Paulo Abrao

Este vil ataque dejó dos muertos en la parroquia Divina Misericordia, Gerald Vásquez y Francisco José Flores, ambas víctimas recibieron disparos certeros en sus cabezas. Por otro lado, la estudiante de medicina, Sheyli Munguía Sobalvarro, recibió dos disparos de bala en su pierna derecha. Esta joven, fue secuestrada el pasado 10 de agosto por paramilitares, según denunció su mamá, Rita Sobalvarro.

La cruel embestida en este templo católico quedará marcada para la historia, así como sus paredes perforadas, ventanas quebradas y un cuadro de la Divina Misericordia, con hoyos productos de los impactos de bala.

Fotografía: El Nuevo Diario