Turbas orteguistas destruyen negocio de “Doña Coquito”

"Doña Coquito"
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Socorro Alemán, mejor conocida como “Doña Coquito”, fue víctima de las turbas del gobierno que ayer llegaron a su negocio donde vende agua helada y caramelos, y cortaron candados, robándose las mesas donde ubica sus productos.

Los orteguistas ya la habían amenazado e insultado anteriormente por el simple hecho de participar en las marchas contra el gobierno.

“Me robaron las mesas donde pongo mi subsistir. Hubo una persona que me llegó a decir ‘mirá vieja, cuidado porque te van a pasar la cuenta’, entonces yo le dije ‘me van a pasar la cuenta, si sos vos, o sea quien te lo haya dicho, que me la pase al banco en dólares’. He mirado gestos de personas que no me agrada que me miren así porque yo lo que creo es amistad, no agresividad. Usted es lo que es, yo lo respeto y que me respeten a mí, soy libre de expresión, soy libre en mi Nicaragua”, comentó la anciana de 77 años.

“Me quebraron los candados, tanto tiempo de vender ahí y hasta hoy me hicieron eso, en qué país estamos. Los policías no agarran a los ladrones, ahí andan robando, como que se hicieron amigos de los delincuentes, creo que nosotros debemos ser protegidos por la Policía”, agregó.

“Doña Coquito”, señala que seguirá en las marchas azul y blanco a pesar de lo ocurrido, pues anhela con una Nicaragua libre.

“Nosotros andamos en las marchas y en ningún momento tratamos de perjudicar a las marchas del presidente, cuál es el insulto para ellos, que levantemos la bandera de Nicaragua, eso no es un arma, si él piensa que eso es un arma, está perdido o yo no sé qué piensa (…) Yo viví mi primera guerra con Somoza, pero espero en Dios que en vida o muerta sea la victoria para Nicaragua y sea la libertad para los nicaragüenses”, dijo.

La señora se ganó el cariño del país, cuando el pasado 18 de mayo llegó a las afueras del Seminario de Fátima, lugar donde se realizaba el diálogo nacional a regalarle agua a las madres que clamaban por la libertad de sus hijos.

“Voy a las marchas, aunque no tenga que vender, aunque no tenga qué comer al siguiente día, pero siento orgullo de andar en las marchas, porque esa juventud a mí me ayudó bastante, y yo los quiero demasiado, muchísimo los quiero por su manera de ser de querer una libertad a como todos lo esperamos. Quizá eso yo ya no lo mire por mi edad, por mi enfermedad”, agregó “Doña Coquito”, quien padece diabetes.