Sergio Ramírez: “El país no aguanta” la crisis mucho tiempo más

Sergio Ramírez, escritor nicaragüense / Cortesía

El escritor nicaragüense Sergio Ramírez, Premio Cervantes 2017, dijo la noche de ayer que la crisis de Nicaragua deberá resolverse con un diálogo y no a través de una guerra civil, un golpe de Estado o una intervención militar extranjera.

En una entrevista en Miami al programa "Camilo" de la cadena estadounidense CNN en español, el laureado novelista de 76 años respondió preguntas del entrevistador y del público, entre otras si Estados Unidos debería intervenir en Nicaragua.

"Hay tres cosas que yo no quiero para mi país: ni una guerra civil que traiga muertos, sangre, destrucción, ni un golpe de Estado -nunca han traído nada bueno los golpes de Estado-, ni una intervención militar extranjera. (La crisis) es un asunto de los nicaragüenses", aseveró.

El autor de "Castigo Divino" y "Sara" entre una vasta obra literaria, dijo confiar en Daniel Ortega, a cuyo lado gobernó como vicepresidente de 1985 a 1990, accederá a dialogar con la opositora Unidad Azul y Blanco (UNAB) para resolver la crisis que estalló con protestas en abril pasado.

"Tendrá que haber una negociación para una transición democrática y una comisión de la verdad nacional e internacional, con gente respetable que determine la responsabilidad de lo ocurrido", agregó en alusión a las víctimas del conflicto, que el Gobierno cifra en 200 pero según ONG de derechos humanos superan las 500 personas.

Consultado si Ortega, de 72 años, dejará el poder antes de 2021 como lo exige la oposición, Ramírez opinó que "el país no aguanta" la crisis mucho tiempo más. "Yo sí tengo la esperanza de que la salida de Nicaragua se va a dar a través del diálogo", insistió.

Dijo que no planea exiliarse a causa de la represión y que no ha sido amenazado, como otros opositores. "Mi decisión es vivir en Nicaragua y sólo una situación ingobernable para mí me forzaría a un nuevo exilio. No quiero vivir en el exilio", afirmó.

El autor de "Margarita, está linda la mar" (Premio Alfaguara 1998) rechazó también las críticas de quienes afirman que fue cómplice de abusos y errores durante la revolución sandinista (1979-1990).

"Yo asumo el papel que jugué entonces con seriedad y con entereza.  No me escondo de él ni quiero cambiar mi historia. Nunca me he escondido tras mis propios errores y actué basado en un ideal de cambio en Nicaragua," respondió.

Descartó también volver a incursionar en la política, de la que se separó definitivamente en 1996. "Mi oficio de escritor lo respeto, lo vivo, lo disfruto, lo padezco y no habría nada que me saque de este oficio, que he elegido como el oficio de mi vida", subrayó.