Banco Central suspende mecanismo de compra de dólares en línea

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El Banco Central de Nicaragua (BCN) notificó esta semana a los bancos comerciales la suspensión del mecanismo de compra de dólares en línea: a partir de este lunes tendrán que solicitar la compra de dólares por escrito, con 48 horas de anticipación, indicando el monto, el objetivo y los actores de la transacción.

Fuentes vinculadas a cuatro instituciones bancarias confirmaron al medio Confidencial el cambio en las reglas del juego en el mercado de divisas, pero se excusaron de mostrar un documento oficial del Banco Central, pues hasta ahora este es inexistente: “No tenemos nada por escrito, únicamente nos notificaron a través de una llamada telefónica”, coincidieron.

Tres economistas independientes consultados por Confidencial, indicaron que la nueva medida que habría sido dictada por el presidente del Consejo Directivo del BCN, Ovidio Reyes, puede considerarse una suerte de ‘precorralito financiero’.

Se entiende por ‘corralito financiero’, la decisión de no entregar todos sus dólares a los clientes que tengan sus depósitos en esa moneda, y ofrecerles córdobas a cambio. Ese tipo de medida significa un alto riesgo de devaluación del córdoba, si los ciudadanos, temerosos de una devaluación, corren a comprar dólares, lo que elevaría el precio de esa divisa.

“Esto es, un corralito financiero de facto… es un intento [del Banco Central] de iniciar controles” sobre la salida de los dólares, pero se puede ampliar para pasar a controlar a las personas naturales, advirtió Néstor Avendaño, presidente de Consultores Para el Desarrollo Empresarial (Copades), al ser entrevistado en el programa de televisión Esta Semana.

Hasta hace una semana, la compra de dólares se hacía a través de la Cámara de Compensación Electrónica (ACH, por sus siglas en inglés), con cada banco comprando en línea la cantidad de dólares requerida, y pagando por esa misma vía al Banco Central.

No siempre es necesario enviar un camión blindado a recoger el efectivo, en parte, porque los clientes de los bancos hacen algunas transacciones en línea, así que esos recursos se ‘mueven’ de manera virtual. En el caso de las compras y ventas que se hacen con dinero físico, lo que los bancos hacen es descontar los montos comprados al BCN, de los pagos y depósitos que debían efectuar al mismo Banco Central.

La decisión del BCN “cambia el panorama, porque cuando hay una mesa de cambio, solo presentabas tu requerimiento, el Banco Central te daba el precio, y comprabas o no. Todo cambia con este mecanismo administrativo”, dijo el economista Erwin Krüger, exmiembro del Consejo Directivo del BCN a inicios de los años 90.

La modificación ordenada hace que deje de ser “libre la convertibilidad. Ahora está regulada”. Es un control sobre la compra y la exportación de divisas, que por ahora “solo afecta a los bancos, pero todavía no a las personas”, añadió Krüger.

¿Dólares, para quiénes?

Al igual que varios de sus colegas entrevistados, el economista Erwin Krüger opina que el mensaje que se desprende de esta decisión del BCN es “de intranquilidad. Esto caerá como una bomba dentro del sector privado, porque ahora hay un control para la transferencia de dólares”, consideró.

Sin embargo, un banquero privado dijo que el nuevo mecanismo no implica que el BCN vaya a controlar la venta de divisas, sino que a partir de ahora, ellos tendrán la información de los movimientos con 48 horas de anticipación.

Cuando le preguntamos si el BCN podría denegar una solicitud, o decidir sobre otra de forma discrecional, el banquero alegó que “eso no es posible. Ellos deben limitarse a cumplir con el requerimiento de compra que recibirán, pero mejor pregúntele al Banco Central, pues a ellos les toca explicar su nueva disposición”, sugirió.

El Banco Central no respondió a nuestra solicitud de información y tampoco publicó nada en su página oficial, sobre su nueva “disposición telefónica”.

El economista Nestor Avendaño cuestiona la decisión del BCN, que en cualquier caso debería ser el resultado de una resolución del Consejo Directivo de la institución, por el impacto negativo que tendrá al generar más incertidumbre entre los actores económicos.

“Esto es una prolongación de lo que venimos diciendo desde hace meses: hay que crear confianza, pero esta confianza no existe. Hay que restablecer confianza, o por lo menos detener el nivel de deterioro de la desconfianza existente entre el público no bancario y los bancos”, criticó Avendaño.

En septiembre, la fuga de dólares depositados en la banca comercial fue del orden de 187.7 millones, con lo que “los depósitos en moneda extranjera acumularon una caída de 971.1 millones entre el 12 de abril, fecha en que se registró su máximo de US$4,115.0 millones, y el 30 de septiembre”, añadió el economista.

La gravedad del problema queda de manifiesto de manera más diáfana, si a los retiros en moneda extranjera se le suman (dolarizados) los retiros en córdobas, para totalizar 1,303.3 millones de dólares que salieron de las bóvedas de los bancos y no regresaron más.

“Esto nos puede llevar no solo a ese corralito, sino a una ampliación de la brecha entre el tipo de cambio oficial”, y el de los bancos. “Nos podría conducir a una devaluación de facto en el mercado financiero”, reiteró Avendaño.

Sigue desplome de reservas

La salida de los depósitos en dólares explica la caída de las reservas, hecho sobre el que no se tiene información certera, luego que el BCN dejara de publicar estadísticas. “Grosso modo, desde mi experiencia como macroeconomista, diré que fácilmente la caída de reservas en septiembre, fue mayor que la salida de depósitos del sistema financiero nacional”, dijo Avendaño.

“Si al 31 de agosto había un saldo de reservas internacionales brutas de US$2,446.7 millones, creo que a finales de septiembre dicho saldo oscilaría entre US$$2,100 millones y US$2,200 millones, por la salida de depósitos y los pagos de la deuda pública externa”, detalló.

El economista Róger Arteaga, exdirector general de Ingresos, dijo no conocer la noticia, pero opinó que de ser cierto, el mensaje que se estaría enviando a los agentes económicos (nacionales y extranjeros), es que no es seguro invertir en Nicaragua.

Deja de ser seguro “por el riesgo de devaluación que esto implica al poner en duda las libertades económicas. El que está afuera, no vendrá a invertir aquí, y el nacional está buscando cómo poner a salvo sus recursos”, detalló.

Hablando de desconfianza, otro economista que pidió mantener en reserva su identidad, señaló que “esta medida provocará más pánico, porque tiende a asustar a la gente para que no pida su dinero en dólares [si no que se lo lleve en córdobas]. Se pretende restringir la salida de la moneda extranjera, pero solo provocarán más pánico”.

Este economista admite que “todavía no es un control de cambios. Es solo una solicitud, pero el BCN decidirá a quiénes decir que sí, y si hay pánico y se acelera la salida de reservas, tendrá que responder más veces que no. Cuando faltan los dólares, se reacciona devaluando o montando un control de cambios en el que las autoridades determinan cuáles son las prioridades, y a quién se los asignan”, detalló.

“Ya no sería el mercado el que decidirá qué hacer con los dólares que circulan en la economía nacional, sino que lo haría un burócrata, citando criterios que si solo hay dólares para comprar medicinas, o solo para insumos de mucha importancia”, ilustró.

En esa misma línea, el economista Alejandro Aráuz dice que la tendencia de las importaciones muestra que en el país llegará a un momento en que habrá que elegir para qué tipo de importaciones se entregarán dólares.

Los economistas Aráuz y Arteaga indican que tener que anunciar con 48 horas de anticipación la necesidad de comprar moneda extranjera, y de tener que justificar qué uso se les va a dar, son síntomas de una seria carencia de divisas.

“El BCN quiere tener controles más estrictos”, ante un escenario en el que “las cifras van para abajo, con la economía cayendo y las exportaciones que no aumentan, más las obligaciones de pago que tiene el país”, lo que representa una disminución de las reservas en moneda extranjera, y obliga al BCN a “tener un control más estricto sobre los pocos dólares que le quedan”, señaló Arauz.

“En una situación de crisis, es lógico que cualquier autoridad piense en una decisión como esa. Todas las medidas anteriores han sido para detener la caída de los depósitos en dólares. Si ya se han dado todas esas medidas, por lógica, se puede pensar que estén buscando nuevos mecanismos para detener la caída de los depósitos, y la probable fuga de capitales”, aseguró Arteaga.

Ese control –al que Arauz tampoco tiene empacho en llamar precorralito- “es inevitable, porque si todo sigue igual el país se quedará sin dólares, así que el BCN debe hacer esto para respaldar los depósitos, mantener las reservas y cumplir los coeficientes. No es una medida de otro mundo: es algo impuesto por la realidad”, sentenció.

“Habrá libre convertibilidad, pero controlada por el BCN. Quizás tengan que restringir las importaciones sacando córdobas de la economía, pero en ese caso el consumo se cae, con lo que el mercado se ajusta. Todo empeora porque el Gobierno no ha podido conseguir recursos líquidos para respaldar las reservas internacionales, sus obligaciones de pago de deuda, sus compromisos en dólares, y el pago de las importaciones”, detalló Arauz.

“El Banco Central cometió otro error en dar ese aviso, comenzando por esa manera tan informal”, cuestionó Avendaño, recordando otras decisiones del Banco Central –como el intento de quebrantar el sigilo bancario, o el aviso de que se modificaría mensualmente la tasa de deslizamiento de la moneda– que aceleraron la salida de depósitos de los bancos.

“Esto debe estar soportado por una resolución del Consejo Directivo del Banco Central. No es cualquier persona que va a pedir que le envíen esa solicitud por escrito, 48 horas antes, indicando el monto de la compra, y por qué. Eso atenta contra la misma Ley del Banco Central, que indica que debe hacerse de manera formal, y como una resolución de su Consejo Directivo”, especificó Avendaño.

*Confidencial