Gobierno sandinista niega que Brenda Muñoz tenga cáncer terminal

Luis Cañas, viceministro de Gobernación, aseguró este lunes que ninguna de las presas políticas encerradas en la cárcel de mujeres “La Esperanza” padece de cáncer refiriéndose a Brenda Muñoz Martínez, a quien aseguró haberle “dado nueve atenciones médicas por otros tipos de dolencias”.

El funcionario sandinista pidió a los familiares de la presa política, detenida por protestar contra el Gobierno de Daniel Ortega que prueben que la fémina sufre de cáncer terminal, y así darle atención especializada.

“A los familiares le hemos dicho si tienen algún documento, epicrisis o algún dato” que demuestre padece esa enfermedad, dijo en rueda de prensa Cañas.

Brenda de 46 años, padece cáncer de páncreas en etapa terminal, que le producen dolores insoportables que no son atendidos, esto según una carta hecha por las presas políticas difundida el pasado octubre.

El pasado 26 de octubre, unos 70 hombres encapuchados vapulearon a 17 presas políticas, entre ellas Brenda, quien producto de la golpiza se desmayó por tres horas sin que nadie la atendiera.

Sobre esta golpiza, el ministerio de Gobernación lo negó. “Las presas solo son custodiadas por oficiales mujeres. En ningún momento hay acceso de hombres a la parte del sistema penitenciario integral de mujeres”, dijo la ministra sandinista María Amelia Coronel.

Este ministerio además reportó que solo hay 273 presos políticos por protestar contra Daniel Ortega, a los que ellos llaman “presos terroristas y golpistas”.

Del total de detenidos, 256 son hombres y 17 mujeres, indicó Cañas quien entregó ese informe a la mal llamada “Comisión de la Verdad, Justicia y Paz”, conocida también como la Comisión de la Mentira.

Sin embargo, la Unidad Nacional Azul y Blanco informó el pasado domingo que 552 personas permanecen detenidas en las cárceles de Nicaragua, entre ellas 46 mujeres, y que “están sometidas a condiciones arbitrarias e inhumanas de detención, a tratos crueles y degradantes, a violaciones sexuales como método de tortura y, en el caso de las mujeres, a la violencia machista de sus carceleros”.

*Con información de EFE