Josep Borrell a Ortega: “reconsidere, (cerrar el diálogo) no es el camino”

Al cerrar la puerta al diálogo, Daniel Ortega se arriesga a que se aceleren las sanciones del bloque europeo por no frenar el deterioro de las libertades en el país, algo que han advertido los europarlamentarios que constataron en Nicaragua la gravedad de la situación.

El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, demandó a Daniel Ortega reconsiderar la decisión de dar por terminadas las negociaciones con la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia.

Este jueves, el representante del Vaticano en Nicaragua, monseñor Waldemar Sommertag , quien actuó como testigo en la mesa de negociación junto a Luis Ángel Rosadilla de la Organización de Estados Americanos (OEA), confirmó a la prensa nacional que Ortega envió una nota oficial a la Santa Sede para informar que el proceso iniciado el 27 de febrero pasado había terminado.

“Lamento esta decisión y demando al Gobierno del Presidente Ortega que la reconsidere. Ese no es el camino”, reaccionó desde su cuenta en Twitter el Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Seguridad.

Borrell enfatizó que el diálogo es la única vía que tiene Nicaragua para salir de la crisis que padece desde abril de 2018, luego que fuerzas policiales y parapoliciales reprimieran a la población civil que se alzó en rechazo a Ortega.

El alto funcionario europeo dice claramente que es el propio Ortega quien debe crear las condiciones para que el diálogo continúe.

 “Solo cumpliendo todo lo acordado en abril con la Alianza en la mesa de negociación y mediante un diálogo creíble y honesto entre las partes, que el Gobierno de Ortega debe facilitar, se encontrará una salida definitiva a la actual crisis que vive”, opinó.

En enero pasado Borrell declaró en Bruselas que “Venezuela y Nicaragua son las mayores crisis que está viviendo América Latina en mucho tiempo… y Europa no puede no ocuparse de eso”, dijo luego que los 28 países de la Unión Europea emitieran una declaratoria de condena a la represión y sistemáticas violaciones a los derechos humanos registrados en el país.

“La UE condena con firmeza la represión de la prensa y la sociedad civil y el uso de leyes antiterroristas para reprimir opiniones discrepantes”, expresó la Unión Europea en su declaración tomando  nota de los ataques a organizaciones de la sociedad civil y medios de comunicación independientes, y calificándolos de un “golpe para la democracia, los derechos humanos y las libertades civiles”.

El mes pasado la Alta Representante de la Unión Europea, Federica Mogherini, también se refirió a la crisis nicaragüense, señalando la urgencia de mantener los canales de negociación, para avanzar en la plena implementación de los acuerdos sobre derechos y garantías políticas. “Es un próximo paso indispensable para fortalecer los derechos fundamentales de todos los ciudadanos y restaurar la confianza”, dijo al reiterar el bloque europeo continuará vigilando de cerca la situación de Nicaragua y está dispuesta a utilizar todos sus instrumentos para apoyar una salida pacífica y democrática a la crisis.

Diputados del Parlamento Europeo han advertido a Ortega de la posibilidad que este órgano continental apruebe sanciones si no cumple con los acuerdos.

CIDH: EL DIÁLOGO ES INDISPENSABLE                                                                              

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) también ha lamentado la decisión del régimen de Daniel Ortega de cerrar definitivamente la Mesa de Negociación con la Alianza Cívica, ya que considera que la crisis continúa agravándose en el país y el diálogo democrático “es un elemento indispensable en las reformas institucionales que requiere Nicaragua”.

El Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (MESENI) de la CIDH observa que la crisis de derechos humanos en Nicaragua continúa: hay persecución a opositores por medio de detenciones arbitrarias, amenazas y asedio; faltan investigaciones imparciales en los asesinatos que siguen ocurriendo y las libertades públicas permanecen suspendidas en el país.

“La CIDH identifica que el deterioro estructural de la democracia en Nicaragua (en particular la falta de independencia de los poderes públicos) ha sido un factor fundamental para mantener la represión sobre manifestantes opositores, defensores y defensoras de derechos humanos”, recordó el organismo.

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