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Persecución religiosa en Nicaragua: Un lamentable capítulo en nuestra historia que se vuelve a repetir

La persecución religiosa en Nicaragua es un llamado de atención para la comunidad internacional. Es vital que se tomen medidas concretas para proteger la libertad de religión y los derechos humanos en el país. La tolerancia religiosa y la convivencia pacífica son valores fundamentales que deben ser respetados y promovidos en todas las sociedades.

Septiembre 18, 2023 07:00 AM
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Persecución religiosa en Nicaragua: Un lamentable capítulo en nuestra historia que se vuelve a repetir
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Max Reynolds

Nicaragua, un país conocido por su diversidad cultural y religiosa, desde abril del 2018 ha sido testigo de un preocupante aumento en la persecución religiosa. Los datos revelan una realidad alarmante: casi 600 ataques directos, casi 4 mil procesiones prohibidas y una serie de agresiones que amenazan la libertad de culto y ponen en peligro la convivencia pacífica de sus ciudadanos. Las iglesias en particular la Católica ha sido vejada, mancillada, reprimida, perseguida y encarcelada.

La Iglesia Católica, una institución con más de dos mil años de existencia, ha sido uno de los principales objetivos de esta persecución. Históricamente, la Iglesia ha permitido que afiliados y adversarios expresen sus opiniones sin intervenir de manera directa en asuntos políticos. Sin embargo, los cambios en su comportamiento y creencias son lentos y cuidadosamente considerados. En un país con dos cardenales y dos visitas papales marcadas por la política, es evidente que la religión se ha convertido en un blanco de tensiones políticas.

Los datos presentados en los últimos estudios son alarmantes, pero es importante destacar que probablemente reflejan un subregistro de la situación debido a varios factores. En primer lugar, las autoridades eclesiásticas han mostrado escasa o nula disposición para denunciar estas hostilidades. Además, la falta de medios de comunicación independientes y la ausencia de organismos de derechos humanos en muchas partes del país dificultan la documentación y exposición de estas agresiones. Por último, el temor de los laicos y miembros de los grupos religiosos a represalias ha llevado a la subestimación de los incidentes.

Los tipos de agresiones documentados son variados y preocupantes. Van desde ataques a templos y cierre de colegios y universidades religiosas hasta represiones contra obispos, curas y laicos. La prohibición de actividades religiosas, pintas y mensajes de odio, el rompimiento de relaciones con el Vaticano y el aumento ilegal de servicios básicos son solo algunos ejemplos de las hostilidades que enfrentan los creyentes.

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Además de las agresiones físicas y verbales, los creyentes han enfrentado amenazas de muerte, difamaciones, asedios, persecuciones, exilios forzados, pérdida de nacionalidad, secuestros y encarcelamientos. Los procesos judiciales ilegales y la prohibición expresa de la libertad de culto han llevado a un clima de temor y represión en Nicaragua.

Esta persecución no se limita a una región específica del país, sino que se ha extendido a lo largo de Managua, Masaya, Granada, Matagalpa, León y Estelí, afectando a comunidades religiosas en todas partes. Más de 200 agresiones a religiosos y templos, así como más de 100 represiones a laicos, reflejan un problema sistémico que merece la atención internacional.

La persecución religiosa en Nicaragua es un llamado de atención para la comunidad internacional. Es vital que se tomen medidas concretas para proteger la libertad de religión y los derechos humanos en el país. La tolerancia religiosa y la convivencia pacífica son valores fundamentales que deben ser respetados y promovidos en todas las sociedades. Nicaragua no debe convertirse en un triste ejemplo de persecución religiosa en pleno siglo XXI.

Para garantizar la libertad de culto en una democracia, se deben considerar varios puntos clave:

1. Constitución y Leyes: La Constitución y las leyes del país deben garantizar explícitamente la libertad de religión y culto como un derecho fundamental. Esto incluye la libertad de practicar, cambiar o abandonar una religión sin discriminación ni persecución.

2. Separación Iglesia-Estado: Debe existir una clara separación entre las instituciones religiosas y el gobierno. El Estado no debe favorecer ni respaldar una religión en particular, ni interferir en asuntos religiosos internos.

3. No Discriminación: Se debe garantizar que ninguna persona sea discriminada o excluida debido a su religión o creencias. Esto incluye la igualdad de oportunidades en empleo, educación y participación pública.

4. Libertad de Expresión Religiosa: Los individuos y grupos religiosos deben tener el derecho de expresar sus creencias y prácticas religiosas en público, siempre y cuando no infrinjan los derechos de otros o inciten a la violencia.

5. Registro de Organizaciones Religiosas: Debe existir un proceso claro y justo para registrar organizaciones religiosas, pero este proceso no debe ser utilizado para restringir o discriminar a grupos religiosos.

6. Protección de Lugares de Culto: Los lugares de culto deben estar protegidos contra actos de vandalismo, discriminación o violencia.

7. Educación y Tolerancia: Promover la educación sobre religiones y la tolerancia religiosa en las escuelas y la sociedad en general es fundamental para evitar prejuicios y fomentar el respeto mutuo.

8. Derecho a la Objeción de Conciencia: Se debe respetar el derecho de las personas a la objeción de conciencia, lo que significa que no pueden ser forzadas a realizar acciones que vayan en contra de sus creencias religiosas, siempre que no cause daño injustificado a otros.

9. Acceso a Alimentos y Prácticas Religiosas: En instituciones públicas como prisiones y hospitales, se debe respetar el derecho de las personas a acceder a alimentos y prácticas religiosas que sean consistentes con sus creencias.

10. Diálogo y Resolución de Conflictos: Fomentar el diálogo interreligioso y la resolución pacífica de conflictos religiosos es esencial para mantener la armonía en una sociedad diversa.

Estos puntos son fundamentales para garantizar la libertad de culto en una democracia y promover un ambiente en el que las personas puedan practicar sus creencias religiosas libremente y en paz.
La persecución religiosa en Nicaragua es solo una parte de un panorama más amplio de problemas en el país, que incluye la corrupción, la represión política y la falta de oportunidades económicas. La comunidad internacional debe seguir presionando por un cambio positivo en Nicaragua y apoyar a aquellos que luchan por la libertad y los derechos humanos en el país. La tolerancia y la libertad religiosa son derechos fundamentales que no deben ser ignorados en ninguna sociedad democrática.

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