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Messi y el Real Madrid reinan en el suspense

La Copa de África, la Eurocopa femenina de Inglaterra, hasta la Liga de Campeones y el Mundial de Qatar 2022, todos disputados en este año que ahora se cierra, son ejemplos palpables de un fútbol taquicárdico
messi y el real madrid en supense
Lionel Messi, capitán de Argentina, besa el trofeo de la Copa del Mundo.
EFE

Por encima de cuestiones relativas a la calidad del juego o a planteamientos técnico-tácticos, el fútbol se ha instalado en una bendita locura, pleno de incertidumbre, de suspense máximo, de partidos convertidos en auténticos guiones de intriga, que hubiera firmado el mismísimo maestro del género Alfred Hitchcock.

La Copa de África, la Eurocopa femenina de Inglaterra, hasta la Liga de Campeones y el Mundial de Qatar 2022, todos disputados en este año que ahora se cierra, son ejemplos palpables de un fútbol taquicárdico, de reacciones y remontadas increíbles, en el que lo imprevisible, lo absolutamente inesperado, se ha convertido en cotidiano.

Y entre esa acumulación de momentos casi heróicos emergen con letras de oro nombres como los de Leo Messi o el Real Madrid para guiar a la selección de Argentina a su tercera estrella universal y reforzar su condición de rey de Europa.

Por si cabía alguna duda, por si se encontraba aún en el umbral, Messi derribó la puerta del Olimpo y se instaló, ya de forma definitiva, junto a los grandes nombres de la historia, junto a los Diego Maradona o Pele como estandartes de los dioses del fútbol de todos los tiempos.

El '10' de Rosario guió a la Albiceleste a la gloria y alcanzó el gran anhelo de su carrera. Y lo hizo bajo la dirección precisa, mesurada, racional, de otro de los principales triunfadores, Lionel Scaloni, y con la participación decisiva de escuderos como los 'Dibu' Martínez, Rodrigo de Paul, Julián Álvarez, Ángel di María, Enzo Fernández, Nicolás Otamendi, toda una plantilla que mantuvo el ritmo de la 'Scaloneta', tan solo perturbado por varios días por la derrota ante Arabia Saudí. 

Y es que el fútbol tiene estas cosas. Como diría el mítico técnico Vujadin Boskov, fútbol es fútbol. El campanazo del equipo saudí que adiestraba el francés Herve Renard fue de esos que se recordará durante toda la historia. Inesperado no, lo siguiente.

Pero bajo el influjo mágico de Messi, no sin apuros, como la ocasión final de Australia en octavos, los penaltis de los tensos cuartos ante Países Bajos, Argentina alcanzó la final de Lusail, convertido en un partido para el recuerdo, no por la calidad futbolística, por el dominio claro durante 80 minutos de los jugadores que lucían la camiseta albiceleste.

Francia se levantó de la lona con un estelar Kylian Mbappe dispuesta a no rendir su título. Dos goles en apenas un minuto del delantero del PSG, equilibraron un partido que parecía sentenciado, algo que justo antes parecía una absoluta utopía. Emoción indescriptible, máximo suspense. Dos nuevos goles, uno para cada bando. Los penaltis definieron a la postre la increíble final y encumbraron a Argentina, pero sobre todo a Messi, el gran símbolo de Qatar 2022 desde el inicio del torneo.

Fue el colofón a meses en el que el Real Madrid había representado en su máxima expresión este fútbol 'hitchcockiano' con remontadas y reacciones absolutamente surrealistas, sin explicación táctica posible alguna.

El conjunto que dirige el italiano Carlo Ancelotti se encumbró hasta la Decimocuarta y reconfirmó su condición de rey de Europa. Sobrevivió a eliminatorias más que perdidas ante París Saint Germain, Chelsea y Manchester City y añadió una nueva muesca en la final ante el Liverpool con un tanto del brasileño Vinicius Junior.

Al campeón francés, con Leo Messi, Neymar y Mbappé como estandartes, le remontó dos goles de desventaja, uno en la ida y otro ya en la vuelta, con un triplete del francés Karim Benzema, el 'comandante' de este Real Madrid que se acabaría convirtiendo en Balón de Oro y que, también de forma inesperada, se quedó sin Mundial por una lesión y ha terminado de forma tortuosa y triste su andadura en la selección francesa.

En cuartos venció el conjunto de Ancelotti por 1-3, pero el Chelsea remontó en el Bernabéu y pareció certificar su clasificación con tres tantos. Nada de eso, en otra noche taquicárdica, el brasileño Rodrygo Goes forzó la prórroga, en la que Benzema puso el 2-3 y selló el billete para otra semifinal para el recuerdo.

Y es que el City de Pep Guardiola tuvo también todo a su favor. Tras ganar por 4-3 en Manchester, elevó su ventaja el argelino Riad Mahrez. Todo pareció de nuevo sentenciado, pero en un final delirante un doblete de Rodrygo enloqueció al coliseo madridista y convulsionó la semifinal que remachó, en la prórroga y de penalti, Benzema.

Esta trayectoria superó si cabe a la de las remontadas heróicas del Real Madrid de hace décadas. El Real Madrid convirtió en cotidiano lo utópico para terminar con un nuevo título.

Los torneos continentales de selecciones mantuvieron esta tendencia de absoluta incertidumbre. Ya en 2021 la Eurocopa, aplazada un año por la pandemia, se resolvió en Wembley a favor de Italia ante la anfitriona Inglaterra en los penaltis.

La Copa de África de Naciones (CAN), disputada en enero en Camerún, continuó con esta dinámica. Senegal, comandada por Sadio Mane, logró su primer título continental tras superar en los penaltis a Egipto, que a su vez había dejado fuera en semifinales a los 'leones indomables' también a través de la tanda de penas máximas.

La Eurocopa femenina no quiso ser menos. También con Inglaterra como escenario, el conjunto anfitrión se proclamó campeón continental al imponerse en la prórroga a Alemania en Wembley.

En cuartos sacó adelante un partido que tenía perdido ante España en el periodo adicional después de empatar poco antes del final, y en el encuentro definitivo otra vez sobrevivió en la incertidumbre.

La Liga Europa necesitó así mismo echar mano del desempate, de la tanda de penaltis, para coronar al Eintracht de Fráncfort ante el Rangers en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán de Sevilla, otra señal de la bendita locura, por emoción e incertidumbre, en la que se encuentra instalado el fútbol moderno y en la que emerge, pese a sus 35 años, Messi como gran referente ya para el resto de los días.

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