US Open: El dolor retira a Nadal, otra vez

El número uno se resiente de unas molestias en la rodilla y abandona en las semifinales de Nueva York frente a Del Potro (con 7-6 y 6-2 en contra, 2h 01), en la que supone su segunda renuncia esta temporada
AP

Rafael Nadal terminó su andadura en esta edición del US Open, pero no porque Juan Martín del Potro le batiera, sino debido al mal endémico que le persigue y le azota: la rodilla. Otra vez. El balear, que en mitad del torneo ya había sufrido algunas molestias en la articulación derecha, se resintió durante el pulso de las semifinales y tuvo que abandonar cuando el marcador reflejaba ya un 7-6 y 6-2 a favor del argentino, con 2h 01m en el reloj. El número uno defendía el título obtenido el año pasado y ahora, a la espera de que se determine el alcance de su lesión, queda por ver si participará en la serie de semifinales de la Copa Davis que disputa España contra Francia la próxima semana (del 14 al 16), en Lille.

El mallorquín compitió con relativa normalidad a lo largo del primer parcial, aunque ya en ese tramo, con 4-3 a su favor, requirió de la asistencia médica para que le examinasen. El vendaje en el tendón rotuliano le duró solo un par de juegos, porque él mismo se lo quitó (con 5-4), pero en la segunda manga volvió a solicitar que le supervisasen cuando solo habían transcurrido tres juegos (2-1). Contrariado, se golpeó la rodilla con una botella pero continuó en la pista, muy renqueante, intentando reengancharse hasta que el dolor se le hizo insoportable. Y en el instante en el que Del Potro amplió su renta, se dirigió a la silla y renunció.

“Me hice daño en el 2-2 del primer set. En un punto largo noté un pinchazo. Después aguanté porque este tipo de cosas a veces vienen y se van, pero esta vez no he podido seguir. Habrá que analizarlo, pero sabemos lo que hay que hacer en este tipo de casos porque desgraciadamente tenemos experiencia”, explicó ante los periodistas cuando eran las siete de la tarde en Nueva York. “Tuve algunos problemas durante el torneo (se vendó también en la tercera ronda, contra Karen Khachanov), pero luego fui mejorando”, prosiguió, “pero cuando algo está mal y le sigues apretando y apretando… No me sentía cómodo, no podía correr, no podía apoyar para sacar. Odio retirarme, es muy desagradable, pero también imagino la sensación de tener que que haber estado un set más en la pista jugando como estaba jugando y no me gusta. Esta era, supongo, la decisión más lógica”.

Antes de que Nadal diese el paso a un lado se había presenciado en la central un parcial muy equilibrado, que bien podía habérselo llevado el español. Le anuló un par de bolas de set a Del Potro, aunque este luego se impuso con claridad en el tie-break (7-3). A partir de ahí, con la rodilla trabada, el número uno (32 años) comenzó a dejar de correr hacia determinadas pelotas y fue entregándose contra su voluntad. Episodio desagradable que deslució por completo una velada que prometía mucho, con un extraordinario ambiente en las gradas, en las que se veían muchas camisetas de la selección argentina y que se decantaron claramente por el de Tandil desde el principio.

Cuatro derrotas en 2018, dos renuncias

Nueve años después, la torre volverá a disputar la final neoyorquina y puede encumbrarse otra vez en su escenario predilecto, donde ganó su primer y único grande en 2009. Se enfrentará a Novak Djokovic, superior al japonés Kei Nishikori (6-3, 6-4 y 6-2 a Kei Nishikori). El serbio disputará su octava final en Flushing Meadows, las mismas que Ivan Lendl y Pete Sampras, y apunta al que supondría su 14º trofeo de un major.

Mientras, a Nadal volvió a ponerle tope su propio cuerpo. El curso pasado, el balear ya sufrió problemas exactamente en la misma zona durante la recta final de la temporada. Entonces fue diagnosticado de una “carga de estrés” que comenzó a sufrir en Shanghái y le obligó luego a renunciar a Basilea y le forzó a abandonar en París-Bercy. Posteriormente aterrizó entre algodones en la Copa de Maestros y en el primer compromiso tuvo que retirarse ante el belga David Goffin. Al comenzar el 2018 tuvo que afrontar un nuevo contratiempo que le afectaba a otra zona –el psoas ilíaco, el músculo propulsor que ensambla la cadera y la pierna– y le apartó del Open de Australia mientras disputaba los cuartos de final contra el croata Marin Cilic.

“Ni me he roto el ligamento, ni ha sido el menisco… Creo que es el tendón”, detalló. “No soy tonto: cuando te ha pasado tantas veces, lo lógico es que vuelva a pasar, pero cuando juego no lo pienso, porque si te tienes que enfrentar a tus miedos y tus rivales a la vez…”, agregó, antes de cerrar lamentando este último infortunio físico –“en todo el año he perdido cuatro partidos y dos de ellos han sido retiradas”– y sin confirmar si podrá competir en la cita de la Davis: “Ahora mismo mi cuerpo me dice que me acabo de retirar de uno de los torneos más importantes del año, así que lo demás es secundario, o algo en lo que pueda pararme a pensar. Ahora mismo esa no es mi preocupación. Hablaré con quien lo debo hablar y os lo comunicaré”.

Por Alejandro Ciriza