¿Por qué está presa Dora María Téllez, símbolo de la lucha democrática en Nicaragua?

“Quienes en algún momento acogieron principios en favor de la justicia, en favor de la libertad, hoy han traicionado esos principios, hoy son sus principales enemigos…”. (Hugo Torres, video grabado momentos antes de su captura, 13 junio 2021).
Archivo El Nuevo Diario

¿Quién es Dora María Téllez? ¿Por qué la dictadura de Ortega y Murillo la tiene presa a ella y a 13 líderes y precandidatos de la oposición secuestrados en este junio, y a los 120 presos políticos que llevan más de un año en las mazmorras orteguistas? ¿Por qué para llevársela tuvieron que hacer un despliegue desmedido de fuerzas armadas y violencia física?

Este domingo 20 de junio de 2021 la comandante Dora María Téllez (Matagalpa, 1955) estará cumpliendo una semana de encarcelamiento. Para secuestrarla emplearon decenas de policías armados con fusiles de guerra, un despliegue sólo visto en Nicaragua en 1969, cuando más de 300 guardias de Somoza capturaron al guerrillero Julio Buitrago, quien permaneció atrincherado y resistiendo en una casa de seguridad en Managua hasta que lo asesinaron.

En los años 70 Dora María fue una legendaria guerrillera del FSLN. Pero esta vez esperaba a los esbirros sin más armas que su conciencia limpia, sus convicciones democráticas y su larga historia de lucha por la justicia y la libertad. Dora María ha sido el principal dolor de cabeza de la pareja dictatorial Ortega-Murillo. El solo hecho de ser disidente del sandinismo ha bastado para que la pareja dictatorial le atribuya la responsabilidad por el levantamiento cívico espontáneo del pueblo nicaragüense en abril de 2018.

Para comprender esta aparente contradicción cabe decir que el sandinismo de los años 80, que tanta solidaridad despertó, hoy no amerita solidaridad alguna, pues está al servicio exclusivo de una pareja enferma de odio y de poder que se siente dueña absoluta de toda Nicaragua: Daniel Ortega y Rosario Murillo, ORMU.

Trascribo las palabras de Hugo Torres, otro antiguo guerrillero disidente, en el video que él mismo grabó momentos antes de ser capturado, casi al mismo tiempo que Dora María:

En el momento en que envío este mensaje está terminando de allanarse la casa de Dora María Téllez y Margarita Vijil, a las cuales la policía del régimen se las ha llevado secuestradas, sin orden de allanamiento y sin orden judicial que ampara tal arbitrariedad, igual que hicieran anoche al allanar la casa de Tamara Dávila, miembro de la directiva de UNAMOS y miembro de Unidad Azul y Blanco, y tal como están haciendo en estos momentos en la casa de Suyen Barahona, presidente de UNAMOS, y como, de forma inminente, lo harán en mi casa, ya que hay asedio fuerte, hay presencia policial en los alrededores, hay vigilancia de drones.

Tengo 73 años de edad. Nunca pensé que, en esta etapa de mi vida iba a estar luchando de forma cívica y pacífica contra una nueva dictadura. La dictadura de los Somoza no logró encarcelarme, luchamos duro, murieron muchos compañeros, era otro espacio, otro tiempo y otro contexto. Hoy la lucha es pacífica y eso nos da una gran fortaleza. Hace 46 años arriesgué la vida para sacar de la cárcel a Daniel Ortega y a otros presos políticos, y en 1978, volví arriesgarla junto con Dora María Téllez y otros compañeros para liberar a aproximadamente 60 presos políticos… 

A los jóvenes guardias de la dictadura de Ortega-Murillo les temblaron manos y piernas al momento de destrozar portones y cometer vejámenes contra la mujer que fue símbolo de la lucha antisomocista, que mantuvo posiciones críticas dentro del FSLN de los años 80, y que desde los años 90 ha sido la principal adversaria del autoritarismo de Ortega-Murillo.

Dora María no es una disidente más. Simboliza más de 40 años de esfuerzos del pueblo nicaragüense a favor de la ética, la democracia y la justicia social. A los 20 años se integró al FSLN, cuando casi toda América Latina estaba sometida al gorilato de un puñado de dictadores y asesinos. (A este respecto, Ortega-Murillo son extemporáneos). En 1978 Dora María estaba a punto de terminar sus estudios de medicina en la UNAN de León cuando participó en la exitosa toma del Congreso somocista que condujo a la liberación de los presos políticos de entonces. Se le conocía como la Comandante Dos. Tenía 23 años cuando encabezó la lucha para tomar el Departamento de León, primera ciudad liberada y la más importante después de la capital, Managua. Por su valentía y su inteligencia, por la entereza y sencillez de su carácter fue reconocida desde entonces como emblema y esperanza de un pueblo cansado de la bota militar de Somoza.

                                                 

Durante los primeros años del régimen sandinista fue vicepresidenta del Consejo de Estado (órgano parlamentario) y luego diputada. Fue ministra de salud, destacada por la transparencia y eficiencia de su gestión. Destacó también por no haberse manchado las manos con la piñata que se desató a raíz de la derrota electoral de 1990.

En el marco de las contradicciones internas surgidas de esa derrota de 1990, Dora María Téllez, como otros cientos de militantes, se vio obligada a renunciar al FSLN, y en 1995, con Sergio Ramírez y otros compañeros que compartían un ideario democrático, crearon el Movimiento Renovador Sandinista (hoy convertido en el partido Unamos) cuya personalidad jurídica fue anulada por Ortega en 2008, anulación por lo que ella se plantó en huelga de hambre frente al Consejo Electoral espurio.

Hoy, pretendiendo acallar su voz y aplastar la resistencia popular, Ortega se ensaña contra quien ha sido su principal piedra en el zapato, y sin que medie ninguna acusación la encarcela junto a cientos de nicaragüenses cuyo único delito es querer librarse de una dictadura sanguinaria. Bien lo dice Hugo Torres:

… estos son zarpazos desesperados de un régimen que se siente moribundo, que no tiene asidero legal, que no tiene justificación alguna desde el punto de vista institucional y jurídico como para permanecer en el poder más allá de noviembre de este año, en que tendrían que realizarse elecciones libres y supervisadas. No es un régimen legal, nuestra lucha sí lo es, nuestra lucha, la del pueblo de Nicaragua por la que ha tenido que pagar grandes sacrificios, sí lo es.

¡LIBERTAD PARA TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS!

Humberto Quezada Moreira

Miami, FL, Estados Unidos

Ayúdanos a romper la censura,
necesitamos tu apoyo para seguir informando

DONA AQUÍ