Noticias NicaraguaEditorialOscar René Vargas: Caos, cisne negro e implosión

Oscar René Vargas: Caos, cisne negro e implosión

Las clases medias y populares están cabreadas porque su nivel de vida va de mal en peor. Hay mayor desigualdad, inequidad social, precariedad laboral, bajos salarios, incremento de los precios de la gasolina y de la canasta básica. Lo cierto es que el reparto de la riqueza sigue siendo favorable para los “de arriba”.

Peor aún: el horizonte para el futuro da más miedo que la situación actual. En otras palabras, el futuro es muy oscuro para el 80 por ciento de la población, ya grave de por sí. Los precios de los productos de primera necesidad crecen por encima de los salarios combinado con las leyes represivas, la protección a los corruptos y los beneficios para el gran capital; todo lo anterior nos permite señalar que el caos social está garantizado, que la posibilidad de que se presente un “cisne negro” sociopolítico se hace factible y que el proceso de implosión de la dictadura siga su desarrollo.

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El actual nivel de represión es de tal magnitud que es difícil pensar que Ortega lo desmonte sin obtener alguna concesión. Y como es improbable que la pueda obtener por la vía diplomática, creo que la opción del diálogo con los poderes fácticos económicos es la vía más probable para obtener algún éxito coyuntural.

                                                   

A pesar de su salida de la OEA, no creo que Ortega opte por una ruptura total con la comunidad internacional, porque con ella es claro que puede perder (fuertes sanciones económicas, CAFTA, bloqueo de préstamos, etcétera). Ortega apuesta a un mejoramiento de la correlación de fuerzas a nivel latinoamericano en el 2022 (Brasil, Colombia y Costa Rica) e incrementar su relación con China.

¿Qué puede hacer la oposición real? Hay dos planos de análisis, el militar y el político organizativo. En el plano militar, no veo ninguna acción importante ni exitosa, salvo acelerar el desgaste de imagen de la cúpula militar. En el otro escenario, el político organizativo, las diversas plataformas llevan meses tratando de perfilar respuestas, tratando de transmitir una voluntad de unidad, sin lograrla. Al margen de los contactos establecidos, es evidente que hay que elaborar y ponerse de acuerdo en una estrategia común de lucha contra la dictadura.

Se trata de una situación asimétrica que dificulta los consensos entre las distintas expresiones de la oposición real. La oposición al interior del país está mucho más expuesta a las consecuencias de la represión, lo que dificulta el trabajo organizativo. Dentro de la oposición interna existen distintas visiones que hay que conciliar lo que dificulta elaborar una estrategia consensuada.

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En la oposición en el exilio y la diáspora se ha avanzado en el trabajo internacional para presionar por sanciones más contundentes que afecten también a los poderes fácticos que quieren negociar una salida política con el dictador que le permita a Ortega mantenerse en el poder y evitar, ya sea, un caos social, un “cisne negro” o neutralizar el proceso de implosión interna.

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