Los procesos de presión diplomática internacional son procesos lentos y acumulativos

Hoy se dio un hecho sin precedentes e histórico, cuando el Consejo de Seguridad de la ONU expuso en el escenario mundial las graves violaciones a los derechos humanos en Nicaragua.

El mundo democrático cerró filas al condenar la masacre de Estado que ejecutó el gobierno sandinista armando a paramilitares, para que asesinaran a casi 500 ciudadanos nicaragüenses, hirieran a casi 3,000, secuestrara y torturara a centenares en una represión selectiva y brutal.

El hecho histórico se da, cuando ante a los ojos del mundo se discutió los crímenes de lesa humanidad con un informe del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la misma ONU, un éxito rotundo para el sufrido pueblo nicaragüense.

Aunque usted no vea resultados concretos, estos sí existen y las consecuencias que de estos se derivaran son demoledores, para las aspiraciones dictatoriales al estilo Cuba o Venezuela, que los sandinistas se empeñan a entronizar en nuestra patria.

La dictadura tiene en caída libre a Nicaragua, quiere seguir la ruta de Venezuela, sostenerse en el poder a costa de muerte, sangre, hambre y destrucción de nuestra economía.

Ortega ya apostó por llevar al barranco al país, antes de ofrecer una solución política a este grave problema político, quiere hacer un “copy paste” del modelo cubano-venezolano.

La mala noticia para los sandinistas es que su tiempo de impunidad nacional y mundial llegó a su fin.

Si no acepta la solución política de adelantar las elecciones y se va por el camino de hacer sufrir y descalabrar el país será como sembrar caos para cosechar hecatombes.

El generar una migración masiva para sacar a la fuerza y por miedo a unos 30 mil nicaragüenses tiene como objetivo sacar a una masa beligerante de ciudadanos y cargar a terceros países el sustento de nuestros compatriotas, esto se les revirtió como argumento de grave síntoma de desestabilización para la región centroamericana.

La dictadura perdió la batalla por la opinión pública a nivel nacional, luego la perdió a nivel regional y ahora la pierde a nivel mundial.

Lo que vi hoy en la ONU fue una coordinación total entre la OEA y la ONU. Llegar a este punto en tan solo 5 meses es como que un porta avión vaya a la velocidad de un misil.

Ahora lamentablemente vienen las consecuencias efectivas y reales que buscarán como minar la cerrazón del dictador, para que se siente a la mesa de negociación.

Ortega desenfundó sus pistolas para otra vez, enfrentarse directamente contra los Estados Unidos exponiendo a él, su familia y sus allegados, así como a la gran mayoría del pueblo nicaragüense incluso a una intervención militar directa.

Tiene todos sus flancos abiertos, totalmente aislado y enfrentando el repudio de la gran mayoría de los nicaragüenses.

La Magnitsky nicaragüense, ley que se aprobará en este mes en el Congreso norteamericano en sus dos cámaras apuntará directamente contra la familia dictatorial, allegados y sus principales intereses económicos.

Da licencia a los Estados Unidos para sancionar e investigar a Ortega, a todo su gabinete y los magistrados de CSJ, CSE, así como los diputados de la Asamblea Nacional.

Cada llamada, movimiento y transacción será vigilado por los órganos de inteligencia norteamericana, sus hallazgos se harán públicos y las lista de sancionados puede abarcar a todos y cada uno de los funcionarios sandinistas, sus familias y testaferros.

Sumado a esto se bloqueará todo préstamo internacional al gobierno sandinista y lo más grave la cancelación del TLC con los Estados Unidos.

Con ese escenario apocalíptico Nicaragua no llega a final de año sin desbaratar su economía, generando centenares de miles de desempleados, el colapso del seguro social, miles de muertos, miles de presos políticos, cero turismos, debacle de la inversión nacional e internacional.

Ante este escenario la salida menos costosa y efectiva es regresar la solución al soberano, al pueblo, en unas elecciones libres, justas, transparente y súper vigiladas.

Pero ahí la realidad se estrella en los dientes rojinegros cuando solo el 8% de los 3.8 millones de ciudadanos con edad de votar, estarían dispuesto a darle su voto mientras, el 92% votará en su contra.

Las urnas les darán la representatividad a los todavía 300,000 sandinistas, así como a los 3,500,000 no sandinistas que votarán por otra opción política propuesta por una gran Alianza Cívica por la Democracia, justicia y paz.

Lo contrario a esta solución solo traerá más represión, muerte, tortura y debacle económica.

 

Que Dios bendiga a Nicaragua.

 

Miguel Mora
Director Canal 100% Noticias

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