Historia de un femicidio: Agresor de caraceña quiso simular que ella se envenenó

Sufriendo en silencio, inseguras, temerosas, sometidas, sintiéndose culpables por relaciones fallidas y desprotegidas viven las mujeres que están atrapadas en un ciclo de violencia. Los golpes en su cabeza fueron suficiente para acabar con la vida de Belinda. Su familia lo recuerda aterrorizada como si fuera ayer, cuando Pedro Joaquín González Gutiérrez la agredió salvajemente el pasado 25 de diciembre y se lo negó.

Esa tarde, Belinda lucía desorientada y confundida tras la feroz golpiza. Un pariente de Belinda Alvarado Norori de 40 años, avisó a su hermana María Isabel Norori sobre la brutal agresión, así lo confirmó la familia a la página de Facebook NotiCarazo.  

“Yo le dije que bárbaro como te dejó ese hombre”, recordó la hermana mayor de Belinda, quien la había acompañado a dar sus primeros pasos en la infancia y la veía como una hija.

Su cónyuge arremetió contra ella en su propia casa ubicada en la comunidad Huehuete de Jinotepe, municipio de Carazo. Las discusiones entre Belinda y su agresor eran frecuentes. Por ello, la familia no se sorprendió cuando fueron alertados. 

María Isabel señaló que Belinda tenía marcas y un hematoma en la parte izquierda del ojo y dijo que al quedarse su hermana quieta en la cama empezó a vomitar.

A Belinda la llevaron al hospital de Diriamba y al comprobarse la gravedad de su estado fue trasladada al hospital regional Santiago de Jinotepe, donde fue atendida de emergencia. Los médicos y enfermeros anunciaron a sus acompañantes: hija y sobrina de Belinda que le había dado un preinfarto. Ambas llamaron a María Isabel y ella se trasladó al hospital.

“Cuando llegué al hospital ya le había dado un segundo preinfarto, yo entré, abrí la cortina, ella me miró y solo vi cuando suspiró y se quedó”, dijo la hermana de la víctima.

María Isabel aseguró que Pedro González intentó justificar la agresión al afirmar que supuestamente Belinda había intentado contra su vida al consumir pastillas de curar frijoles. Versión que fue desmentida por estudios de Medicina Legal.

“Edema cerebral con hemiación amígdalas cerebelosas”, es la causa directa de muerte encontrada. Seguida por “trauma cráneo encefálico severo”, y trauma contuso contundente craneal”, indicó el dictamen médico.

“Ese hombre dijo eso para despistar, él sabía lo que le había hecho a mi hermana, o le dio con un tubo en la cabeza, o la estrelló contra el muro, pero este caso no puede quedar impune”, dijo Tania Norori, hermana de Belinda.

Ramón Antonio Alvarado, padre de Belinda, aseguró que todo el tiempo su hija fue maltratada físicamente, pero que nunca se imaginó que se la llegaran a matar.

“Yo quiero y pido que esta noticia sea vista a nivel mundial, para que circulen a este zángano, que no se puso a pensar que esta mujer tenía hijos”, declaró Alvarado.

Al igual que la mayoría de las mujeres de la zona, Belinda se dedicaba a comercializar mariscos en las costas de Casares. 

Reclamos de justicia femicidio y cadena perpetua

Policía de Carazo presentó a Pedro Joaquín González Gutíerrez de 44 años, este 10 de enero como el principal sospechoso de acabar con la vida de su esposa.

El caso fue tipificado como femicidio y según archivos policiales, el acusado posee antecedentes por robo con fuerza y agresión contra las personas.

El comisionado Pedro Rodríguez Argueta, también presentó la evidencia ocupada destacando una motocicleta con placa MY 24185, y aseguró fue el medio utilizado para darse a la fuga.

La Prensa informó que el sospechoso del femicidio de Belinda huyó por dos semanas de la Policía de Carazo, ya que según registros a él y otros sujetos acusados de robo le fue dictado beneficio de suspensión de la pena, pero debían presentarse a los juzgados caraceños a firmar durante su período de prueba. González Gutiérrez acudió a firmar por última vez el pasado 5 de noviembre.

Además, en agosto de 2018 fue capturado por la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua en Potosí Chinandega, junto con otros dos sujetos a bordo de una camioneta en la que transportaban en una mochila 33 mil 920 dólares.

“Quiero que ese hombre pague lo que le hizo a mi mamá, no fue a un perro al que mató, nos desgració la vida a mi hermanito a mí, quiero cadena perpetua”, reclamó Daniela Alvarado, hija mayor de Belinda tras pedir justicia para su madre frente a la estación policial de Jinotepe.

Asimismo, Daniela aseguró que el jefe policial le informó que Pedro Joaquín Gonzales había sido capturado la madrugada del pasado sábado 8 de enero en la comunidad de Masapa, ubicada a tres kilómetros del balneario La Boquita y le expresó que el caso de Belinda Alvarado ya había sido trasladado a la Fiscalía.

“Nosotros tenemos desconfianza de las autoridades policiales, porque nos dan dos versiones, una que lo capturaron en la madrugada y la otra que el hombre se entregó, pero nos dimos cuenta de que él se entregó porque ya realizo pagos para que le rebajen la condena a la hora de apelación, así que pedimos a la vicepresidenta Rosario Murillo que hagan valer el decreto que ella misma leyó frente a las cámaras, queremos justicia y cadena perpetua”, dijo Carlos Alvarado hermano de Belinda.

Por su parte, Martha Alvarado Ortiz hermana mayor de la ya fallecida aseguró que ella se hará cargo de los hijos de Belinda, pero recalcó que está consciente que jamás podrá reemplazar el lugar de madre.

Las mujeres no soportan violencia por amor

Una experimentada psicóloga que accedió a hablar bajo el anonimato con 100%Noticias explicó que la violencia sistemática contra las mujeres en Nicaragua es una realidad frecuente a las que se enfrenta este género.

“Las mujeres no están enamoradas de quien las golpea y maltrata. Cuando esconden lo que está ocurriendo y no permiten que la familia se acerque para apoyarlas es porque están viviendo en un ciclo de violencia que les está generando este atrapamiento”, aseguró la experta.

Precisó que esta mujer puede llegar incluso a defender a su agresor o evitar sacarlo de la casa o echarlo preso, pero eso debe entenderse que no tiene que ver con ningún amor.

La psicóloga explicó que es una situación donde el miedo no se manifiesta abiertamente sino en condición de obediencia.

La experta añadió que la mujer asume que si se pierde el matrimonio ella es la culpable y prefiere resguardar las cosas para que nadie se de cuenta y no le vaya a pasar nada a él.

Aunque la familia asume un rol de normalidad ante la violencia, señaló que en ninguna circunstancia es permisiva. 

“Nunca es normal que una mujer esté viviendo violencia. Nunca es una condición de pareja: se llama violencia, porque en la violencia no hay pareja. En la violencia hay alguien que está arriba violentando y alguien que está abajo siendo sometido y violentado”, declaró la especialista.

Sin embargo, esta experta precisó que la intención no es culpabilizar a la familia.

“Es necesario tratar de hacer algo desde el inicio para evitar que continúen habiendo femicidios. Es importante que tengamos la alerta despierta para saber que esa mujer si necesita apoyo”, destacó.

Violencia que aumenta en Nicaragua

Los más de 142 femicidios en Nicaragua ocurridos en los últimos dos años evidencian una espiral de violencia para las mujeres que las autoridades prefieren ver de lado o no ver.

En 2020 el observatorio no gubernamental de Católicas por el Derecho a Decidir reportó 71 femicidios y el año pasado esta cifra de 71 se repitió.

Al menos 4 mil 91 mujeres fueron víctimas de femicidio en 26 países de América Latina y el Caribe en 2020, informó este miércoles (24.11.2021) la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

El pasado 1 de enero, la muerte de Martha Alicia Robinson Aragón consternó la ciudad de Bluefields, la familia de la víctima aseguró que acudieron a la Policía en busca de ayuda, pero les fue negada.

Marlig Aragón aseguró a 100% que el jefe policial acudió a su vivienda dos días después de fallecer su hija para pedirle disculpa y justificar la ausencia ante el llamado de socorro.

La comunidad de Bluefilds no perdona a la Policía que el crimen se haya cometido a escasas cuadras de la estación del orden y esperaron a que el acusado Bernardo Melecio Ruiz Chow, expolicía municipal, se haya entregado.

Familiares de Martha, quien era madre de tres menores de edad contaron el horror que este hombre le hizo pasar en pocos meses de relación. 

“En Nicaragua, la verdadera situación es que las mujeres están en verdadera desprotección. Así como las mujeres lo están, también sus familias y los niños víctimas de femicidios”, explicó la socióloga feminista Maryce Mejía.

La negligencia de estado es un tema pendiente, sin embargo, con la detención de los presuntos femicidas de Belinda y Martha, las autoridades tienen la posibilidad de generar confianza en víctimas que se identifican con estos casos y para denunciar deben asegurarse de que no habrá impunidad.

“Si el estado no protege ni las instituciones protegen a las mujeres, habrá que generar nuevas medidas de protección y será importante definirlas entre las mismas mujeres para que se protejan entre ellas mismas”, concluyó la psicóloga.

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