HOMBRE CHILENO TRABAJA EN CONSTRUCCIÓN A PESAR DE NO TENER SUS PIERNAS

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René Vega Benítez, de 67 años, conocido popularmente como el "Chamaco". Es originario de Lota, pero hace 35 años vive en Coronel. Y hace ya seis décadas, perdió sus piernas en un accidente. Su ocupación es ser maestro enfierrador de la construcción. Eso es lo que sabe hacer desde toda la vida. Tuvo un muy buen maestro que le enseñó lo necesario para llevar cabo esta labor, que no cualquiera puede hacerla en el mundo de la edificación. ''Yo trabajo, por eso no me siento discapacitado. Los jefes no me discriminan, porque saben que hago la pega. Si me dicen que vaya a ver algo al segundo o tercer piso, yo voy, porque he creado harta fuerza en los brazos", explica el hombre, quien a sus 7 años perdió sus piernas en un triste accidente ferroviario. Episodio trágico La historia aún la recuerda con detalle: mientras iba a buscar carbón con un amigo, en Lota, fue atropellado por un tren. El resultado fue que perdió sus dos extremidades inferiores. Tan claro es su recuerdo de aquel traumático momento, que el relato que realiza Vega está lleno de detalles. "Aguanté desde las dos de la tarde y la ambulancia no llegó, me llevaron en un camión. Después me hicieron dos operaciones, me metían a lavatorios con agua caliente y a las ocho de la tarde me dio sueño y le dije al doctor, y él me abrazó con emoción", cuenta Vega, quien comenta que desde el banderero de la línea del tren, hasta el médico que lo auxilió estaban consternados con su estado luego del accidente. Estuvo cerca de un año en el Hospital de Lota Alto- Enacar. "A mi madre le dijeron que me pusiera una inyección para matarme, pero mi madre dijo que ella sabría cómo cuidarme", relata el hombre, quien supo salir adelante. Para poder ir al colegio, después de un año de su alta, usaba una carretilla que le fabricó su padre y que era trasladada por dos compañeros de curso. Actualmente, el núcleo familiar de René Vega Benítez está compuesta por su señora, María Aravena, y sus cuatro hijos: Robert, de 33 años, Gary (32), María (30) y René (26). En su única hija mujer, confiesa, está la debilidad de este valeroso hombre. "Ella es mi joya, sufrí mucho cuando se fue de la casa, pero me las aguanto", indica con los ojos brillosos. El amor entre Vega y su mujer nació cuando tenía 32 años y ella sólo 19. Nadie los quería juntos, cuenta María, quien asegura que fue muy difícil para ella mantener dicha relación porque le trajo muchos conflictos con su familia. "La gente le envenenaba la cabeza a mi familia, que no debía andar con él, que no era para mí y yo seguí adelante. Tuve problemas en mi hogar y me castigaron, pero yo siempre fui rebelde. Duramos como seis meses y nos casamos, la única que me acompañó en la ceremonia fue mi madre. Me decían que siempre iba a vivir de caridad y aquí estamos", señala Aravena. "Con el nacimiento de mi primer hijo, se arregló la situación. Con mis hermanos no nos saludábamos y de a poco, al tiempo entró a la casa de mis padres mi marido", añade. EL TRABAJO En su vida cotidiana, "Chamaco" trabaja en la construcción, afirmando orgullosamente que ha podido mantener a su mujer y su casa con su esfuerzo diario. Para movilizarse, sostiene, se acerca hacia la locomoción colectiva por sus propios medios, sin ayuda de una silla de ruedas. La Boguia

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