Tres muertos tras protestas en Chile

El presidente chileno Sebastián Piñera suspendió el sábado un alza del transporte público que generó violentas protestas, aunque el cambio de rumbo no logró calmar los ánimos y la autoridad militar anunció poco después que Santiago quedaría bajo toque de queda, una restricción que no se aplicaba en la ciudad desde hace más de 30 años.

En una intervención desde el palacio de La Moneda, el presidente de centroderecha dijo haber escuchado "la voz" de sus compatriotas, en medio de una nueva jornada de manifestaciones el sábado que ya se extendieron al resto del país, con algunos supermercados saqueados y nuevas estaciones del tren subterráneo incendiadas. "Vamos a suspender el alza de los pasajes del metro, lo que requerirá la aprobación de una ley que debe ser muy urgente", dijo el presidente, asegurando que escuchó "con humildad y atención" la voz de sus compatriotas.

"Y no tendré miedo a seguir escuchando esa voz, porque así se construyen las democracias y así logramos mayor unidad", añadió el mandatario, que calificó de "delincuentes" a quienes atacaron las instalaciones del metro, uno de los más modernos de América Latina con 140 kilómetros de extensión.

Toque de queda

Pero poco después, el general a cargo de la seguridad en Santiago, anunció un toque de queda en toda la capital y dos provincias aledañas que suspende la libertad de movimiento y reunión, la primera vez que se aplica esa medida en la capital desde el retorno de la democracia en Chile en 1990.

El general Javier Iturriaga del Campo, designado por Piñera para custodiar la capital, dijo que el toque de queda se extendería desde las 22.00 hora local del sábado (0100 GMT del domingo) hasta las 7.00 hora local (1000 GMT) del domingo.