Exiliados en España: “Salí de Venezuela por el miedo a morir"

Yéssica Ojeda, 28 años. Forense, vive en Murcia, al sur de España, y huyó de la miseria en la que está sumida Venezuela.

La plataforma aliada https://www.despacho505.com/ recopiló una serie de testimonios de nicaragüenses y venezolanos que se encuentran exiliados en España, quienes huyeron de su patria, a consecuencia de la represión gubernamental. 

Antes de llegar a España cruzó dos fronteras y un océano. En 2017 llegó a Colombia, luego Perú y de ahí voló a Madrid, España. Su historia por estos días es similar a la de más de cuatro millones de venezolanos que se encuentra desperdigados por el mundo y que han huido de su tierra por la miseria en la que Nicolás Maduro tiene sumido al país caribeño con las reservas de petróleo más grande del globo. “En Venezuela ya no se puede vivir, eso es un desastre, es una calamidad”, dice Yéssica Ojeda.

Ojeda repite el guión del drama de los venezolanos. Denuncia que en Perú sufrió acoso y explotación laboral, y que la xenofobia está muy marcada. Ahí presenció cómo los ciudadanos de ese país golpeaban y expulsaban a sus compatriotas porque, según los peruanos, les quitaban el trabajo. “Nosotros no le quitamos el trabajo, y lo peor es que Venezuela cuando era próspera le abrió las puertas a muchos países, incluso a los europeos”, reprocha.

El régimen de Maduro es el crimen más grande que nos ha pasado, todos los venezolanos tenemos la iniciativa de salir corriendo del país, porque no tenemos comida, los estudios no hay, no vale ser profesional en Venezuela

“En Perú me explotaron, yo trabajaba de mesera y entregaba comida a domicilio, me tocaba dejar comida a peruanos que se masturbaban delante de mí y me acosaban verbalmente, se bajaban los pantalones, me sacaban la lengua”, relata.

Salió de Venezuela con la única certeza de dejar atrás la estela de pobreza y desde otra nación poder ayudar a su familia. “Me mantuve en Perú ocho meses, donde trabajé para reunir el pasaje para poder llegar a España. En Perú la xenofobia es peor porque no nos dejaban surgir, ni seguir adelante, recuerda la joven profesional en ciencias forenses a un año de haber llegado a España.

“El régimen de Maduro es el crimen más grande que nos ha pasado, todos los venezolanos tenemos la iniciativa de salir corriendo del país, porque no tenemos comida, los estudios no hay, no vale ser profesional en Venezuela”, afirma.

Como ella, miles de venezolanos han renunciado a sus profesiones para trabajar en oficios de hostelería o cuido de ancianos en España. Una realidad que la tranquiliza por el hecho de saber que está obteniendo dinero para enviarlo a la familia que dejó.

PROTESTAS

En 2014, convencida que en su país podría haber un cambio, salió a las calles de Caracas para sumarse a  miles de ciudadanos que exigían poner fin a la pesadilla en la que se ha convertido Nicolás Maduro. Estuvo cerca de la muerte y en primera línea sufrió la brutal represión de la Guardia Nacional Bolivariana. “Todos estábamos hartos, ya no queremos esa situación, es algo inhumano lo que está pasando con Venezuela”, reitera con vehemencia.

En Caracas, aún está su familia, sus hermanas y sus padres, y aunque trabajan para el Estado, tienen que callar por miedo a ser despedidos. Ahora en Venezuela estar despedido agrava más la miseria y el hambre. “Mi mamá está obligada a trabajar con el Gobierno. Yo fui a las marchas  contra Maduro, pero mi familia no porque si no los corren. Mi mamá en una elecciones votó en contra y la corrieron porque se dieron cuenta, las elecciones no son secretas. Callan por sobrevivir”.

Venezuela vive la crisis humanitaria que jamás el mundo ha visto. Sin embargo Maduro se niega a reconocerla, y por el contrario aduce ser víctima de una “guerra económica”, orquestada por Estados Unidos.

En 2017, el  Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), precisaron que había cuatro millones de venezolanos fuera del país, un aumento exponencial tomando como referencia los 695, 000 emigrados que había a finales de 2015.

Y desde 2018, esa cifra ha aumentado en un millón y las previsiones son que para cuando termine 2019 se llegue a los cinco millones. Los principales países de destino están en la región. Así, Colombia ya cuenta con 1.3 millones de venezolanos, seguido de Perú (768,000), Chile (288,000), Ecuador (263,000), Argentina (130,000) y Brasil (168,000).

España, a donde llegó Yéssica, también ha recibido a un número importante de venezolanos. Y desde ahí siguen exigiendo a la comunidad internacional medidas más concretas y fuertes para sacar del poder a Maduro. “Ya llevamos muchos años y no parece que se vaya, están aferrados al poder y jodiendo a los venezolanos”, dice.

Aunque ahora ayudo económicamente (a mi familia), no es fácil dormir sabiendo que siguen en Venezuela

TIEMPOS DE BONANZA

Si de algo está segura Yéssica es que con el expresidente fallecido Hugo Chávez, Venezuela no tambaleaba con la fuerza de ahora. “Después de su muerte, las cosas han empeorado rápidamente. Con Chávez ya íbamos mal, pero a niveles de ahora, que no hay medicinas, que no hay comida, que el sistema de transporte está colapsado, o sea, todo está mal en Venezuela”, lamenta.

“Yo trabajé en Colombia como comerciante, compraba productos ahí y los vendía en Venezuela, y eso me ayudaba a sustentar a mi familia, a mi mamá. ¿Qué sucede?, que fue bajando la economía, como el salario mínimo y ahora no alcanza el dinero. Yéssica recuerda los últimos años de la bonanza de Venezuela, y que incluso disfrutó de un bono que el gobierno daba para que sus ciudadanos viajaran.

“Todo eso se terminó, lo que te dan ahora de las bolsas de comida ni siquiera te sirve para comer una semana, es nada lo que te dan, son migajas las que Maduro les da a los venezolanos”, cuenta.

En España trabaja de mesera en un bar de Murcia, y todos los días anhela poder traerse a sus dos hermanas y a su mamá. “Aunque ahora les ayudo económicamente, no es fácil dormir sabiendo que siguen en Venezuela”, concluye.

 

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