Monseñor Rolando Álvarez propone dodecálogo para el perdón y justicia en Nicaragua

Diocesis de Matagalpa

Monseñor Rolando Álvarez de la Diócesis de Matagalpa presentó a los nicaragüenses un “dodecálogo para el perdón y la justicia” al finalizar su homilía este domingo.

A continuación el “dodecálogo”:

1.Perdonar no es ignorar, sino transformar.

2. Nadie puede mejorar el mundo si el mal no es superado. Y el mal solo puede ser superado con el perdón. Un perdón que sólo nos lo puede dar el Señor. Un perdón que no aleja el mal sólo con palabras, sino que lo transforma realmente.

3. No hay justicia sin perdón. Y el perdón no sustituye la justicia.

4. El perdón no significa negación del mal, ni debe hacer que decaiga la denuncia de la verdad del pecado.

5. El concepto de perdón en el cristianismo hace nacer una nueva idea de justicia que no se limita a punir, sino que reconcilia y cura.

6. Toda ofensa entre los hombres encierra de algún modo una vulneración de la verdad y el amor.

7. La ofensa solo puede ser superada con el perdón, no a través de la venganza.

8. El perdón sólo puede penetrar, sólo puede ser efectivo, en quien a su vez perdona.

9. No se puede presentar ante Dios quien no se ha reconciliado con el hermano; adelantarse con un gesto de reconciliación, salir a su encuentro, es una condición previa para dar culto a Dios correctamente.

10. La ofensa es una realidad, una fuerza objetiva que ha causado una destrucción que se ha de remediar. Por eso el perdón debe ser algo más que ignorar, que tratar de olvidar. La ofensa tiene que ser subsanada, reparada y, así, superada.

11. Los horrores de la historia se utilizan como pretexto concluyente para negar la existencia de un Dios bueno y difamar a su criatura, el hombre, presentándolo como incapaz de perdonar.

12. El amor se convierte en fuerza de salvación.

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Según el Obispo, si Nicaragua no supera la fuerza destructiva y autodestructiva del odio va directo al “despeñadero” “albergar este deseo de venganza, ver al otro como enemigo y querer eliminarlo, mientras nos atropellemos unos a otros, por más esfuerzos políticos que se haga para salir de esta crisis en la que nos encontramos, no sólo no saldremos de ella, sino que nos iremos consumiendo en más pobreza, delincuencia, tristeza y dolor, mientras no entendamos que la fuerza regenerativa es el amor, es la fuerza moral por antonomasia de la que no podemos prescindir, no lograremos reconstruir nuestro país”, manifestó Álvarez.

Álvarez hizo un llamado a las autoridades y a todos los sectores a promover una cultura de paz y entendimiento “en primer lugar a las autoridades públicas por tener ellos la primera responsabilidad en promover una cultura de paz y entendimiento, nada ganamos y mucho perdemos los nicaragüenses si cada quien se atrinchera en su postura, defendiendo como si fueran máxima verdades, de hecho en la posturas nunca le han hecho bien a los pueblos, cada quien reconozca sus errores y pidamos disculpas”, expresó el Obispo.

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El religioso llamó a los creyentes a eliminar la espiral de ataques y recordó que la red de mentiras no triunfan “es lamentable ver como cuando figuras o líderes sociales son capaces de pedir disculpas públicas, pero arremeten contra ellos como si destruir se tratara y no de construir, mientras no se rompa esa espiral de ataque estaríamos conduciendo a Nicaragua al despeñadero, no es desapareciendo socialmente al otro cómo resolveremos los problemas que nos aquejan, sino aprendiendo a convivir bajo la base de la memoria y la reparación”.

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