Rosario Murillo se ahoga con su discurso de odio contra opositores en Nicaragua

Tomada de El 19 Digital

“Esas migajas insignificantes que todavía se atreven a soltar espuma, sapos y culebras por la boca cada día menos, cada día más rechazados, repudiados cada día más reconocidos por sus actos por sus crímenes”, despotricó la sancionada vicepresidente Rosario Murillo, un día después que la Organización de Estados Americanos (OEA).

Ayer, la OEA aprobó con 20 votos a favor, 2 en contra y 12 abstenciones, la resolución "Restablecimiento de las instituciones democráticas y respeto a los derechos humanos en Nicaragua por medio de elecciones imparciales y justas". El régimen de Daniel Ortega sólo obtuvo el apoyo de la isla San Vicente y las Granadinas.

En su intervención de mediodía, Murillo atacó a los “enemigos de la paz” en referencia a la oposición nicaragüense que promueve declarar “ilegítimos” a Daniel Ortega “a pesar de los enemigos de la paz, a pesar de los terroristas, a pesar de los lenguas largas, a pesar de los vasallos de los imperios, aquí vamos adelante (...) no hay vasallo imperial que se interponga en la buena voluntad (...) vasallos imperiales, esos forajidos, esos delincuentes, esos destructores” manifestó.

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Murillo le imputa a la oposición la supuesta quema de instituciones estatales “esos que pegan fuego a las instalaciones de servicio nunca se perdonará es un pecado capital un sacrilegio nunca será olvidado ese asalto a la paz, no pudieron ni podrán (...) cómo podemos dejar de hablar del contraste entre el amor y el odio que ha quedado en unas gargantas rezagadas, chiquititas, miserables, el amor reina en nuestra Nicaragua”, dijo.

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Y continuó con los epítetos contra toda voz disidente en su acostumbrado monólogo "Con odio nunca más, con destrucción, con crímenes con el salto a la paz, nunca más nunca más y lo podemos decir y afirmar categóricamente en el nombre poderoso de Jesús aquí reina Jesús por siempre el horror el odio arrinconado, el odio como expresión diabólica no existe, no lo reconocemos, no lo reconocemos aquí reina el trabajo(...) El odio destruye y carcome a quienes sienten ese veneno, ese tóxico en sus corazones, el odio, el egoísmo, la ambición y sobretodo la falta de identificación con su patria, con su cultura, su manera de ser la falta de identificación o de cariño eso es que sabemos que también están en esos corazones derrotado, derrotados para siempre” concluyó.

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