Las mujeres perseguidas por Daniel Ortega, hostigadas y exiliadas

La sentencia de muerte que dictaron paramilitares del régimen de Daniel Ortega a Xiomara Saavedra, fue determinante para que decidiera salir de Nicaragua el pasado 14 de febrero. Xiomara es madre del excarcelado Jefry Reynaldo Pérez Saavedra, quien también siguió los pasos de su madre y se exilió a finales del mes pasado.

"Yo salí huyendo de Nicaragua porque los paramilitares me siguieron el 10 de febrero, iba con mi yerno, mi nieta, los paramilitares me siguieron, dieron cuatro vueltas en moto y me dijeron que como terrorista iban a terminar conmigo si yo no desaparecía" denunció Saavedra. 

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Xiomara sufrió 25 meses de asedio permanente de parte de la Policía sandinista y de paramilitares, quienes no la dejaban salir de su casa ubicada en el Barrio Recreo de Managua. Su hijo fue liberado el 30 de diciembre del 2019 y días después ella hizo una reunión en su casa con otros familiares de presos políticos y miembros de la Alianza Cívica. Tras ese encuentro las patrullas de la policía la comenzaron a hostigar día y noche.

                                                   

"Sicológicamente me tenían trastornada, no podía ni salir a la pulpería, las veces que iba a la pulpería me decía un oficial que él no iba a discutir conmigo "yo inmediatamente te agarro y te meto a patadas a la casa". Ese oficial me impactó tanto, porque las veces que llegaba me decía aja Xiomarita, aja terrorista, cuánto te está pagando la Alianza? y yo le ponía alabanzas" relató Xiomara a 100% Noticias, todavía bien golpeada emocionalmente por su exilio forzado. 

Días después que Xiomara se exilió, la Policía detuvo a su hijo Jefry para interrogarlo y que le dijera dónde se encontraba su madre, al no obtener respuesta lo liberaron y aprovechó para salir del país a finales de febrero. 

Xiomara aunque se siente ahora a salvo, recuerda las jornadas de hostigamiento policial que la agobiaban y que le impidieron continuar su venta de tortillas, frijoles cocidos, cuajadas y frescos. 

"Llegaron al extremo que se ponían en la puerta y ventanas y miraban todos los movimiento al interior de mi casa, yo no dormía, porque cuántas cosas han pasado de quema de casas, que les ponen droga. El asedio era mi desayuno, almuerzo y cena" manifestó Saavedra, quien está alojada en la vivienda de una señora y no dio detalles del país donde se encuentra por seguridad. 

Recuerda que una vez la policía la bajó de un taxi "por órdenes de arriba tenía prohibido salir de mi casa y el capitán del Distrito tres me dijo que era una líder política que organizaba plantones, yo les decía que no me iban hacer cambiar mis pensamientos". 

Más mujeres asediadas

Madres, hermanas, esposas de presos políticos y excarcelados conviven casi las 24 horas del día con sus perseguidores quienes se les plantan en sus viviendas para intimidarlas. 

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Karen Lacayo, hermana del preso político Edward Lacayo encabeza la lista de familiares asediados, así como Martha Alvarado, madre de un excarcelado político, Doña Marielos Montalván, hermana del preso político Wilfredo Brenes, Hancy Alemán, hermana de Brayan Alemán, Hayzel Palacios y la madre del preso Wilber Pérez, se contabilizan entre las hostigadas. 

"Vivir bajo asedio es algo traumático, sentís un temor interno dentro de vos" (...) aquí me da miedo salir, no puedo confiar en nadie, si miro a un policía de este país que me abrió las puertas, se me vienen los recuerdos de la policía en Nicaragua (...) me levanto en la madrugada perturbada, uno no se recupera fácilmente" expresa Xiomara quien no pierde las esperanzas de regresar a Nicaragua con un cambio de gobierno "ellos no me han podido callar" y continúa denunciando al régimen en sus redes sociales.

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